Anticipo: cómo será el canje de los Boden 2012

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Tres bancos internacionales comenzarán en las próximas horas a divulgar entre inversores la propuesta para un nuevo canje de la deuda argentina. La operación, que en el Gobierno denominan como «pago anticipado del Boden 2012», consiste básicamente en cancelar antes de tiempo el vencimiento de capital e intereses del título previsto para agosto (y desde ya, antes de las elecciones, previstas para el 28 de junio). Pero quienes acepten cobrar por adelantado deberán entregarlo y canjearlo por otro bono en dólares que tendría un plazo de siete años como máximo. Ese pago supera los u$s 2.300 millones en agosto, pero se aplicará un descuento para los que entren en esta transacción, aunque ofrecería la ventaja de cobrar antes de los comicios.
La Secretaría de Finanzas ya terminó de definir los detalles de la transacción junto con los bancos Barclays, Deutsche y Citigroup, los mismos que el año pasado acordaron llevar adelante una propuesta para los «holdouts», es decir aquellos que no ingresaron al canje de la deuda. Estas entidades se encargarán de «reclutar» a los inversores que tienen los Boden 2012, especialmente en el mercado internacional, ya que los extranjeros poseen casi la totalidad de la emisión.
Debido a la abultada agenda internacional de las próximas dos semanas, el anuncio formal recién sucedería alrededor del 10 de abril. Antes, el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, viajará a la reunión del BID en Medellín, Colombia, que comienza el fin de semana próximo. Es probable que allí comiencen los encuentros con bancos para detallar la propuesta. Desde ese país viajará junto con el ministro de Economía, Carlos Fernández, y la Presidente, Cristina de Kirchner, a Londres, donde el 2 de abril se realizará la reunión clave del G-20, encuentro en el que se discutirá -entre otras cuestiones- cuál es el futuro rol del FMI y las nuevas líneas de ayuda del organismo. Luego de estas reuniones se realizará el lanzamiento de la operación, que concluiría por lo menos un mes y medio antes de las elecciones (que se adelantarían para el 28 de junio).
Éstas son las características principales de la operación financiera que involucra a los Boden 2012, según el «paper» al que pudo acceder este diario:
El Gobierno ofrecerá a los tenedores el repago adelantado del 12,5% del capital y el cupón de intereses del título. Ambos deben efectuarse en agosto, según las condiciones de emisión originales.
Este rescate se haría a valores ligeramente más altos que los de mercado. «Quienes duden si cobrarán o no por efecto de las elecciones podrán hacerse de los fondos de manera adelantada. Pero no sería lógico darles la totalidad de los fondos cuando el precio de mercado es muy inferior», explican en el Ministerio de Economía. El monto total involucra u$s 2.251 millones en pago de capital y otros u$s 71 millones por el cupón de interés, pero si la adhesión fuese total, el costo para el Estado de este pago anticipado resultaría muy inferior.
Por el remanente del Boden 2012 que quede en poder de los titulares (incluyendo aquí los flujos de la amortización de los próximos tres años y el pago de los intereses semestrales) se entregará un nuevo título. El plazo iría de cinco a siete años e incluirá un período de gracia para el pago del capital.
Para la Casa Rosada, la operación tiene lógica porque los inversores escépticos podrán cobrar antes de tiempo. Y por lo que resta del bono se les entregará otro título en dólares que no será de plazo demasiado extenso y tendrá cotización bursátil, al igual que sucede hoy con el Boden, por lo que no habría pérdida de capital.
Una de las mayores complicaciones del nuevo bono es la tasa de interés, ya que si se respeta el valor de mercado, debería rendir más del 50% anual en dólares, una tasa que resultaría imposible de aceptar desde el punto de vista oficial.
Los interesados en participar de la operación deberán presentar sus ofertas ante el Mercado Abierto Electrónico, donde se elegirán las propuestas más convenientes a través del denominado «sistema holandés».
A diferencia de lo que sucedía con el canje de Préstamos Garantizados, esta vez el universo de tenedores está más diversificado. Se estima que entre ANSES, Banco Central, bancos locales y compañías de seguro tendrían entre el 35% y el 40% del total de la emisión. Éste sería el tramo más fácil de hacer ingresar al canje. Es más, se convertiría en el «núcleo duro» de la transacción, ya que ni los organismos públicos ni las entidades están en condiciones de rechazar la propuesta. El resto queda en manos de inversores minoristas y extranjeros.
Tanto desde Casa Rosada como desde el Ministerio de Economía sostienen que la transacción es «completamente voluntaria», pero se sobreentiende que es escaso el margen para que los inversores institucionales locales se nieguen a participar.
Resta saber cómo considerarán las calificadoras de riesgo semejante operación. Si la consideran compulsiva (en vez de voluntaria como sostiene el Gobierno), la deuda argentina podría volver a la categoría de SD (o sea default selectivo), lo que golpearía más todavía los precios de los títulos. Pero éste resultaría un paso extremo.
El Boden 2012 sufrió una fuerte ola de ventas la última semana, lo que provocó una caída superior al 12% en el precio. Como consecuencia, su rendimiento actual es del 57%. Luego de la suba que había tenido al trascender la posibilidad de un canje (que informó en exclusiva este diario hace dos semanas), se produjo una fuerte caída tras la decisión del Gobierno de adelantar las elecciones al 28 de junio. El motivo es que ahora el pago de capital e intereses cae después de los comicios y se duda sobre la capacidad de pago y la voluntad del Gobierno de hacerle frente. Se trata, de lejos, del vencimiento más importante de 2009.
El otro pago de deuda de gran monto es el de diciembre, cuando vence el cupón PBI, ya que el Tesoro deberá erogar u$s 1.600 millones. Pero aquí sí los organismos públicos tienen un rol clave. La ANSES, producto de lo que heredó el año pasado de los fondos de pensión, tiene nada menos que el 51% de la emisión nominada en pesos. Supone un monto superior a los u$s 500 millones, que seguramente será reinvertido en nuevos títulos públicos. Por lo tanto, el margen de maniobra para esta deuda es mucho mayor.

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