3 de diciembre 2010 - 00:00

Apoyo por Malvinas y condena petrolera

Mar del Plata (enviado especial) - La Argentina logró ayer que en el pronunciamiento final de la XX Cumbre Iberoamericana que comenzará oficialmente hoy en esta ciudad se incluya la tradicional defensa de la soberanía sobre Malvinas y el llamado al diálogo con Gran Bretaña, además de una condena a la exploración y explotación petrolera en las islas por parte del Gobierno inglés.

El pedido para que cesen las incursiones petroleras inglesas en las islas se dará además en un momento clave. Ayer la empresa británica Desire Petroleum admitió que descubrió petróleo en la cuenca norte de las islas Malvinas y generó esperanzas en sus accionistas de que una nueva cuenca de hidrocarburos pueda comenzar a producir crudo. La compañía británica señaló que las pruebas preliminares en su pozo Rachel Norte indican que es un descubrimiento de crudo, el segundo este año frente a las costas de las Malvinas. Este anuncio es además el segundo de la mismas características, ya que en mayo, la empresa Rockhopper había anunciado el primer hallazgo de petróleo en las islas, previsto en su proyecto Sea Lion.

Estratégicamente, además de mantener el reclamo activo, una condena en un evento como la cumbre que se desarrolla aquí tiene varios valores agregados. En primer lugar, porque junto con la Argentina, firmarán la protesta estados como España y Portugal, países integrantes junto con Gran Bretaña de la Unión Europea. Por otro lado, también apoyarán México, Brasil y Venezuela, estados integrantes de OPEP, la organización de países productores de petróleo. Finalmente, rubricarán también el reclamo Chile y Uruguay, estados que, según los expertos, deberían estar asociados a Gran Bretaña para que la explotación petrolífera en las Malvinas pueda ser rentable. Sin la posibilidad de tener una planta continental cercana, aseguran los analistas privados que acompañan la exploración en las islas (y según la información de la Cancillería argentina) sería económicamente inviable la inversión.

El Gobierno argentino tendrá ahora un desafío aún mayor: llevar este reclamo e intentar conseguir apoyo en alguno de los países productores de petróleo más importantes del mundo.

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