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Apremiado, Obama avala diálogo con talibanes para terminar la guerra
Bomberos paquistaníes tratan de extinguir las llamas que emanan de un camión cisterna de la OTAN, luego de un nuevo ataque de los talibanes. Los rebeldes golpean la logística de los aliados luego de una fallida incursión aérea.
Como un dato que refleja la impotencia de EE.UU. ante el limbo afgano, un vocero de la Casa Blanca informó que EE.UU. no participa de la negociación, pero que la respeta.
El portavoz de Barack Obama, Robert Gibbs, indicó que el país del norte no participará en esas conversaciones porque «es algo que tienen que hacer los afganos, no es algo que tenga que ver con nosotros».
«Esto no es algo que hagamos con los talibanes. Es algo que el Gobierno afgano tiene que hacer con el pueblo de Afganistán», indicó Gibbs, quien agregó: «La reconciliación afgana es algo que apoyamos».
Sus declaraciones fueron a raíz de que The Washington Post informara ayer que el Gobierno del presidente afgano Hamid Karzai, aliado de la Casa Blanca, mantenía conversaciones con los talibanes. Lo llamativo es que las negociaciones, que se desarrollan en un marco no secreto ni clandestino, son con los talibanes afganos refugiados en Pakistán, liderados por el mulá Mohamad Omar, ícono a ser capturado en el inicio de la ofensiva.
La versión quedó totalmente ratificada cuando el vocero presidencial afgano, Waheed Omer, declaró a la BBC de Londres que existe «disposición» en algunos niveles dentro de los talibanes «para poner fin al conflicto», al ser consultado sobre el tema.
Esta revelación, de la que había habido indicios pero nunca admisiones de negociaciones a alto nivel reconocidas oficialmente, se produce en vísperas de que se cumpla el noveno aniversario de la guerra en Afganistán. La presencia militar de EE.UU. en el país asiático es la mayor, con 100.000 hombres, desde que George W. Bush lanzara la ofensiva en represalia por los atentados del 11 de septiembre de 2001, dada la reconocida alianza de los talibanes con la organización Al Qaeda de Osama bin Laden. Más de 1.200 estadounidenses han muerto desde que las tropas aliadas empezaron con la invasión a Afganistán.
Si se avanza en el acuerdo con el mulá Omar, este contemplaría la participación de los integristas en el Gobierno, así como la retirada de las tropas de Estados Unidos y de la OTAN. Algunas fuentes hablaron incluso del posible exilio del mulá Omar en Arabia Saudita, incluyendo su «protección y trato como ex estadista». Otras lo negaron.
Obama habló por videoconferencia con el presidente afgano Karzai, el lunes pasado. En un comunicado, la Casa Blanca indicó que los dos presidentes hablaron sobre las recientes elecciones parlamentarias en Afganistán y Obama expresó su apoyo a que las tropas estadounidenses mantengan su liderazgo en las operaciones de combate hasta 2014.
Esa presencia se ha transformado en un dolor de cabeza para Obama, quien llevó a cabo la estrategia de comenzar a cerrar el capítulo de Irak para focalizarse en Afganistán, sin que en un año y medio haya podido alcanzar logros significativos.
Afganistán se ha transformado en otro de los motivos que le cuestan electoralmente al presidente demócrata, a menos de un mes de los comicios de medio término.
The Wall Street Journal reveló un informe oficial que da cuenta de que la Casa Blanca ha perdido confianza en Pakistán, cuyos sucesivos gobiernos fueron considerados aliados tras los atentados de 2001.
El informe acusa a Pakistán de evitar el «conflicto directo» con los talibanes e indica que sus tropas continúan las operaciones contra los insurgentes en el sur de Waziristán, en la zona fronteriza con Afganistán, pero los soldados paquistaníes no se adentran en el terreno.
En el norte de Waziristán, «los soldados paquistaníes continuaron evitando acciones militares que pudieran ponerlos en conflicto directo con los talibanes afganos o la red Al Qaeda», indica el informe.
Agencias Reuters, DPA, ANSA y AFP


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