“Apresurados vs. retardatarios”, nueva puja que sacude la CGT

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• MOYANO Y GREMIOS INDUSTRIALES ACTUARÁN EN TÁNDEM.
• LA "MESA CHICA," CON "GORDOS", POR SEPARADO.
Dos cumbres dividieron ayer, una vez más, la interna de la central obrera entre los sectores que dan por extinguido el triunvirato de jefes y los que apuestan al recambio lo antes posible con un líder único.

El último Juan Perón parecía vaticinar la nueva interna de la CGT cuando reclamaba en 1973 que no hubiera "ni apresurados ni retardatarios". Ayer esa tensión quedó plasmada en sendas cumbres en las que se reclamó, alternativamente, por la extinción lo antes posible del triunvirato de conducción o bien por su continuidad al menos por este año a partir del aval que recibieron sus integrantes por la efectividad del paro nacional de la semana pasada. La primera postura, como adelantó este diario, fue expuesta por el sector de Hugo Moyano junto a gremios industriales y otros aliados que no integran la jefatura de la central, mientras que la que apuesta a conservar el trío corrió por cuenta de los sectores más dialoguistas.

Más allá de esa disputa irresuelta ayer pareció quedar descartada definitivamente la realización de un Congreso de renovación de autoridades el 22 de agosto, como estaba pautado. Uno y otro sector admitieron que la fecha se acercó demasiado como para gatillar todos los instrumentos administrativos previos que demanda en el sindicalismo peronista un acto de esas características. Pero la diferencia en torno de la fecha para concretar el recambio, aunque sutil, se convirtió en el elemento aglutinador de sectores en permanente fricción.

En otra jornada de cumbres por separado ayer primerió el sector minoritario pero creciente que tiene como eje a Hugo Moyano. En la sede de la Unión Ferroviaria debatieron Pablo Moyano, hijo mayor y lugarteniente del camionero, con referentes de los gremios industriales UOM (metalúrgicos) y Smata (mecánicos) y adherentes a otros espacios por fuera de la actual conducción de la CGT como el Movimiento de Acción Sindical (MASA) y la Corriente Federal (CFT).

La figura estelar fue el hijo de Moyano, que estuvo acompañado por el canillita Omar Plaini. También llamó la atención la presencia del maquinista ferroviario Omar Maturano (La Fraternidad), aunque pocas horas después asistió a la contracumbre en el gremio de estatales UPCN. En Unión Ferroviaria estuvieron, además del anfitrión, Sergio Sasia, dirigentes de Luz y Fuerza, pilotos aeronáuticos, telefónicos, docentes privados, ceramistas y personal de peajes, entre otros. Los organizadores contabilizaron 27 sindicatos.

Aunque fue el tercer encuentro propiciado por gremialistas del MASA y la CFT con sus pares de la industria (Antonio Caló, de UOM no pudo asistir pero habló por teléfono con los presentes) fue la primera vez que esa incipiente alianza articula con el sector de Moyano, el más abiertamente enfrentado a los "gordos" de los grandes sindicatos de servicios y los "independientes" de buen diálogo con el Ejecutivo. La nueva entente no alcanza para alterar la hegemonía de los dirigentes más tradicionales pero representa un cimbronazo en la interna de Azopardo 802 por el peso de los nombres propios que la componen y la condición estratégica de algunas de sus organizaciones.

La otra cumbre, menos populosa, tuvo sin embargo mayor presencia de miembros del Consejo Directivo, el órgano ejecutivo de la CGT. Estuvieron dos de los miembros del triunvirato, Héctor Daer (Sanidad) y Juan Carlos Schmid (dragado), el dueño de casa, Andrés Rodríguez (UPCN), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Maturano (que ofició de "doble espía" en ambas tertulias), Mario Caligari (colectiveros, UTA), Oscar Rojas (maestranza, alineado con Luis Barrionuevo) y dos referentes del denominado "moyanismo sin Moyano": Carlos Frigerio (cerveceros) y Jorge Sola (seguro).

Allí, Daer trasladó las conclusiones de otro encuentro realizado días atrás con gremios de la energía (petroleros, gas, aguas y luz) junto a "gordos" e "independientes" en el que hubo un pronunciamiento mayoritario por extenderle la vida al triunvirato, sin fecha de caducidad. La moción tuvo acogida favorable pero la sentencia final quedó para la semana que viene, cuando se reunirá el Consejo Directivo para debatir los resultados de la huelga del 25 de junio. Incluso le dieron el visto bueno Frigerio, Sola y Schmid, alineados en general con Moyano pero a distancia del camionero desde hace varios meses.

En ambas orillas el diagnóstico es común: el paro fue contundente porque el Gobierno agravó las condiciones socioeconómicas y carece de un horizonte de cambio en ese rumbo, y todo indica que en los próximos meses la conflictividad social se agravará. Las diferencias radican en el método y los protagonistas para afrontar ese panorama: los dialoguistas creen que alcanza con el triunvirato, pese a su descrédito, y el resto espera hacerse del control de la CGT para ponerla al servicio de la oposición.

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