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Aprobó Mercosur Código Aduanero. (Se complican trabas de Moreno)
Sebastián Piñera, José Mujica, Lula da Silva y Cristina de Kirchner. Ayer, en San Juan, cuando se preparaban para sacar la foto oficial de la Cumbre de Presidentes del Mercosur.
Éste fue el principal avance en lo económico de la 39ª Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur que ayer se cerró en San Juan, y que representó la última de la presidencia de Cristina de Kirchner. La próxima cumbre será en diciembre en Brasil, luego será el turno de Paraguay y finalmente de Uruguay a fines de 2011.
El bloque resolvió también ayer la aplicación y el mantenimiento de un arancel externo común entre los países miembros. Esto implicará que desde la reglamentación de esta medida, los cuatro Estados deberán respetar a rajatabla los mismos porcentajes arancelarios que se aplican para las importaciones en cualquiera de ellos. Si, eventualmente, algún miembro colocara un número mayor, debería pagar compensaciones al resto de los Estados. La medida es significativa en la actualidad, a partir de la política conjunta que negocian, por ejemplo, la Argentina y Brasil, en contra de las importaciones desde el sudeste asiático, especialmente desde China.
Lo que no pudo cerrarse en los seis meses de gestión de Cristina de Kirchner es el promocionado acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, algo a lo que en su momento se habían comprometido mutuamente la presidente argentina y el español José Luis Rodríguez Zapatero. Así lo marcó ayer uno de los jefes de Estado visitantes, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, durante la conferencia de prensa conjunta que mantuvo con la presidente argentina. Aclaró entonces que, durante sus meses de gestión en la presidencia pro témpore, tendrá como prioridad estas negociaciones. Incluso aseguró que en los próximos días tomará contacto directo con el francés Nicolas Sarkozy, para entablar diálogo directo y sondear la posibilidad cierta de un eventual acuerdo comercial. Concretamente, Brasil quiere avanzar en un tratado de este tipo por presiones internas de las multinacionales de origen de la UE que operan en ese país (especialmente automotrices), que buscan acelerar el intercambio comercial entre el Estado vecino y el bloque europeo. Las sospechas desde la Argentina apuntan a que en algún momento del semestre, Lula blanqueará públicamente la posibilidad de avanzar en un acuerdo bilateral, si es que desde Buenos Aires no hay tanta voluntad de abrir mercados internos a las importaciones provenientes de la UE.
Las tres novedades fueron las principales en materia económica y comercial cerradas en la 39ª Cumbre de Jefes de Estado, un encuentro donde se pronosticaba un nuevo protagonismo extremo de Hugo Chávez, en este caso por el conflicto entre su país y Colombia. Según fuentes de la Cancillería brasileña, la insistencia de varios jefes de Estado, entre ellos Lula da Silva, de quitar trascendencia en el evento a este conflicto binacional y concentrar los esfuerzos negociadores en los acuerdos económicos, habría convencido al bolivariano de no viajar a San Juan.
Cristina, con la sola ausencia de Chávez, pudo mostrarse ayer como anfitriona de una cantidad importante de jefes de Estado. En la mesa preparada en el Centro Cívico sanjuanino, además de la argentina y Lula da Silva, se sentaron el uruguayo Pepe Mujica, el chileno Sebastián Piñera (de excelente buen humor), el boliviano Evo Morales y el paraguayo Fernando Lugo, que llegó casi sobre la hora. Ingresó al lugar a las 10.30, media hora después del horario preestablecido en la agenda oficial, y casi cuando la Presidente se aprestaba a empezar sin el visitante paraguayo.
A las 10.44 comenzó la apertura de la cumbre, con la bienvenida de Cristina de Kirchner, y el discurso de Héctor Timerman con el balance final del semestre en que la Argentina estuvo a cargo de la presidencia pro témpore del bloque.


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