1 de abril 2009 - 00:00

Argentina dentro del G-20: ¿se justifica o es país infiltrado?

Argentina dentro del G-20: ¿se justifica o es país infiltrado?
La presencia argentina en el G-20 ha sido cuestionada desde diferentes sectores. La crítica central dice que la silla de la Argentina en ese grupo que nuclea a los principales países desarrollados y a varios de los emergentes más importantes obedece a la realidad de 1999, cuando fue creado ese espacio «de diálogo sobre aspectos clave de la economía global».
Si se analizan las variables centrales de los integrantes, el G-20, como PBI, ingreso per cápita absoluto y por paridad del poder adquisitivo (PPA), y población, entre otras, la participación de la Argentina en el grupo resulta difícil de contradecir. Es más, de acuerdo con los indicadores que se tomen, eventualmente son otros los que podrían tener que dejar una vacante antes que la Argentina. A su vez, no son muchos los países que ahora no forman parte del grupo y podrían justificar su presencia en reemplazo de la segunda economía sudamericana.
El propio G-20 define la pertinencia de la membrecía en el equilibrio de la «composición geográfica», el hecho de que representan a «dos tercios de la población mundial y el 90% del producto». Resalta, además, que «los diferentes niveles de desarrollo dan un consenso de mayor impacto que el G-7», que nuclea a las economías ricas con más volumen.
Tomando los números de 2007 que publica el Banco Mundial, el único dato que arroja algún motivo que daría la razón a los críticos es el del PBI. Entre los 19 miembros del club, la Argentina es el de menor producto anual, a sólo 15.000 millones de Sudáfrica, país que cuenta con el 20% más de población. De los miembros del G-20, sólo Canadá (integra el G-7), Australia (único representante de Oceanía) y Arabia Saudita tienen menos población que la Argentina.
En consecuencia, el ranking cambia sustancialmente si se toma en cuenta el ingreso per cápita (IPC). La Argentina ocupa en este rubro el sexto puesto desde el fondo de la tabla y se ubica en un lugar intermedio entre los que no pertenecen al G-7.
Surge allí con nitidez que el grupo alberga al menos a dos países pobres, India e Indonesia, cuya presencia está más que justificada por los 1.400 millones de habitantes que suman entre ambos. En el caso de India, su IPC es 48 veces inferior al de Estados Unidos y 6,3 veces más bajo que el de la Argentina. La situación cambia mucho más si se toma en cuenta el ingreso per cápita, pero tomando en cuenta la paridad del poder adquisitivo, una variable mucho más precisa para análisis comparativos. Nuestro país vuelve a subir posiciones y es el tercero entre los 10 que no se consideran desarrollados del G-20, detrás de Rusia y el petrolero Arabia Saudita -siempre según datos de 2007-, y por encima de los otros dos latinoamericanos, Brasil y México.
Si bien otros indicadores aislados podrían hablar de la «insignificancia» de la Argentina en el contexto internacional, como argumentan los críticos, un número crucial, como el dato de desarrollo humano del PNUD, destaca desde hace décadas a la Argentina en el tope de Latinoamérica, una posición que el país no cedió ni siquiera en el derrumbe de 2002.
Más países están golpeando la puerta del G-20 y argumentan razones atendibles. Por caso, España es una gran economía que quedó afuera y que incluso desplaza a Italia por capacidad de compra de sus habitantes. ¿Polonia, país con desarrollo medio y 38 millones de habitantes, no tendría derecho a un lugarcito en reemplazo, por caso, de Turquía? ¿Y qué decir del petrolero y paupérrimo Nigeria, con un PBI atendible de 165.000 millones, que se reparte entre 148 millones de habitantes? ¿No debería exigirle a algún asiático subdesarrollado que se retire para darle la segunda plaza a África? ¿Y la teocracia petrolera iraní no debería desalojar a la rival teocracia petrolera saudita, a la que más que triplica en población? ¿Botswana, un país africano con nada menos que u$s 12.420 de IPC-PPA, no debería contar su caso ante el G-20? Si la variable es población (Indonesia, India), Colombia es pobre, pero es el tercer país iberoamericano en cantidad de habitantes. Chile también demostró un desarrollo estable en dos décadas turbulentas para Latinoamérica, pero estaba en 2007 a u$s 100.000 millones del PBI argentino y a u$s 400 de su ingreso per cápita por capacidad de compra. Venezuela supera a la Argentina en IPC, pero no en otros rubros.
Los críticos entonces deberían explicar qué razón excluiría a un país de desarrollo medio, con una historia bastante exótica; que vivió en los 90 una apertura récord, modelo y premiada por las calificadoras; que colapsó en dos años y cayó a una pobreza más aguda que la del promedio latinoamericano; que luego creció a tasas que casi nadie esperaba; y que ocupa un lugar central entre los productores de alimentos.

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