Expectativa por rol que jugará Nicolás Ciccone ante contra-demanda por expropiación K de la imprenta. Fondos para lograr operación y accionista final, afuera.
Amado Boudou y Nicolás Ciccone.
Desde hoy a las 9.30 comenzará a ventilarse en tribunales el primer juicio oral contra un exvicepresidente por un hecho de presunta corrupción: el levantamiento de la quiebra de la exCiccone Calcográfica y su posterior contratación con el Estado para imprimir papel moneda. Con Amado Boudou en el banquillo de los acusados junto a otros cinco imputados, el Tribunal Oral Federal N° 4 rechazó ayer un último intento del exfuncionario para postergar el proceso oral donde se lo acusará por los cargos de negociaciones incompatibles con la función pública y cohecho. Junto a Boudou serán juzgados su amigo, el empresario José María Núñez Carmona; el abogado sindicado como su testaferro, Alejandro Vandenbroele, titular de The Old Fund; Rafael Resnick Brenner, jefe de asesores de la AFIP; Guido Forcieri, exfuncionario del Ministerio de Economía; y Nicolás Ciccone, exdueño de la empresa. Afuera de uno de los casos vedette que tendrán réplica durante la campaña quedan dos interrogantes: quién y por qué financió la operatoria y qué rol tuvieron otros funcionarios kirchneristas ligados a la AFIP y a la Casa de Moneda.
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Pese a que en las últimas semanas circularon versiones sobre un posible acuerdo de Vandenbroele con el Gobierno vía Ministerio de Seguridad- para acogerse a la ley del arrepentido e ingresar al programa de imputados colaborativos, eso no podría suceder. Lo primero debió haberse negociado con la fiscalía antes de la elevación a juicio y lo segundo con el Ministerio de Justicia. Sin embargo, en tribunales la expectativa estará centrada en la posible (y ruidosa) declaración de Nicolás Ciccone, que llegó a juicio por haber buscado la ayuda de funcionarios del Gobierno K para salvar la imprenta. No es este el veredicto que más le interesa al patriarca del clan: la resolución de la Justicia en lo Comercial por la fallida expropiación impulsada por el kirchnerismo en pleno escándalo judicial, tuvo sentencia favorable del juez Javier Cosentino y de la Sala D de la Cámara, pero una apelación de la AFIP -gestión Cambiemos- trasladó la decisión final a la Corte Suprema. El recurso extraordinario de queja denegado al Estado lleva el número 038295 y ya circuló por las vocalías de Elena Highton de Nolasco y Ricardo Lorenzetti.
Boudou reclamó sin éxito que el juicio quedara congelado hasta que se defina la causa que investiga la renegociación de la deuda de Formosa, primera intervención pública de The Old Fund por la que el juez Ariel Lijo dio por probada la intervención como presunto testaferro del exvice, quien como ministro de Economía se habría interesado indebidamente en la suerte de Ciccone. Para ello, habría oficiado de nexo Núñez Carmona quien trabó negociaciones con la familia Ciccone, cuyos miembros (salvo Nicolás) están citados al juicio como testigos. Todo ello a cambio del 70% del paquete accionario. El TOF 4 rechazó todos los pedidos de las defensas y fijó para hoy la primera audiencia que transcurrirá con las lecturas de los requerimientos de elevación a juicio. La Sala AMIA de los tribunales de Comodoro Py será el escenario.
Lijo desdobló el expediente y dividió la maniobra sobre la pata financiera que fondeó la maniobra, la que sigue en etapa investigativa. Igual indefinición persiste sobre la situación del extitular de la AFIP, Ricardo Echegaray; así como el de la expresidenta de la Casa de Moneda, Katya Daura. A esto se sumó que el TOF 4 tomó nota (pero desechó adoptar medidas de prueba previas) de otra arista jamás despejada del expediente: la verdadera tenencia como beneficiario final de las acciones al portador de dos sociedades offshore, Dusbel y European Advisory Panel LLC. Las defensas argumentaron siempre que el yerno de los Ciccone, Guillermo Reinwick era, en los papeles, el dueño formal de la imprenta. Fue el único que comenzó como acusado y terminó sobreseido. Esa suerte no la compartió su suegro, quien por un tramo de la investigación llegó a ser querellante para luego terminar siendo procesado.
La fiscalía había solicitado en su momento que se siga todo el derrotero del expediente Ciccone en la AFIP ante la sospecha de que integrantes del organismo recaudador también tomaron decisiones que favorecieron el levantamiento de la quiebra. Pero el juicio se centrará en el rol atribuido a Boudou y sus intermediarios para activar el salvataje de la imprenta con el objetivo final de lograr una millonaria contratación con el Estado.
Más allá de su resultado, con sentencia probable ya entrado 2018, el caso fue evidencia del "fuego amigo" kirchnerista, originado en una interna por la impresión de boletas para las elecciones de 2011 del Frente para la Victoria.
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