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Arrecia la pelea por la sucesión de Chávez
• QUIÉN ES QUIÉN EN LA PUJA.
• EL CANCILLER MADURO, SU HERMANO ADÁN Y SU HIJA ROSA, ENTRE LAS POSIBILIDADES
Hugo Chávez en una foto reciente en La Habana, con su canciller Nicolás Maduro y su hija Rosa Virginia a su izquierda. Dos nombres que figuran alto en la lista de posibles sucesores si la enfermedad impide al bolivariano seguir en el poder.
El almanaque menea su guadaña también: el 7 de octubre hay elecciones presidenciales y el 10 de enero de 2013 se iniciaría el próximo mandato. Mientras tanto, el comandante va y viene de La Habana, bombardeado por sesiones de radioterapia.
Sintonizado en modo «ausente sin aviso», con hiatos cada vez más prolongados, ¿controla aún la tropa, dirime todavía en las luchas intestinas, sigue digitando -como lo hizo durante trece años- la agenda política del país? Todo indicaría que Venezuela ya surfea la peligrosa ola de la transición.
«Hoy, nadie sabe nada», desde Caracas dice a Ámbito Financiero el analista político Alfredo Maldonado. «Todo el foco está puesto en la vicepresidencia», agrega. Ni hay que decirlo: con los datos que asoman hoy en la superficie, de la batuta del vice dependerá el color de una eventual transición, sea ésta pre o postelección. Por eso, entre los rumores que circulaban ayer en Caracas (y en Washington), cobraba fuerza el que indicaba que desde Miraflores se impulsa el reemplazo del vicepresidente Elías Jaua por el del actual canciller, Nicolás Maduro.
No es la primera vez que en los últimos meses se murmura esa versión. Para Maldonado, editor de Analítica Venezuela y uno de los periodistas más informados de ese país, «el vicepresidente elegido será el sucesor, al menos en la circunstancia de cualquier transición forzosa». La Constitución venezolana indica que el vice es nombrado en cualquier momento por el presidente: por eso, de acuerdo con el humor y necesidades políticas de los trece años de Chávez en el poder, ya desfilaron siete por ese cargo.
Si el próximo vice fuera Maduro, se descuenta que tendría el guiño de los hermanos Castro. Tanto el actual canciller como el actual vice Jaua son de los cuadros más castristas dentro del chavismo. Pero Maduro viene con dos fichas de relevancia: una, su esposa Cilia Flores, procuradora general de la Nación; otra, la confianza total de la dupla Chávez-Fidel, que es la que cuenta. Además, Maduro, que empezó como sindicalista del subte de Caracas, tiene una red de contención propia entre los dirigentes del chavismo regional. En los últimos días dejó de lado los modales diplomáticos que podría haber adquirido en seis años como canciller y entró con un «faux pas» a la campaña electoral: calificó a los seguidores del candidato opositor Henrique Capriles de «sifrinitos (pituquitos) y mariconsotes». Ante la reacción de las ONG y asociaciones homosexuales tuvo que retractarse.
En la lista de candidatos figuran otros, como José Vicente Rangel, un triple «ex» de la larga década chavista (canciller, ministro de Defensa y vice de 2002 a 2007). Rangel, devenido periodista de la TV oficialista Televen, «tiene buenas relaciones con la oposición y el empresariado, aunque no tan buenas con los militares», aclara Maldonado. Tiene, sin embargo, un impedimento de peso para eventuales días de crisis: sus 83 años.
Se menciona también a Dios-dado Cabello, exgobernador del estado Miranda, exvice, exministro en cuatro carteras y hoy vicepresidente primero del PSUV (Partido Socialista Unido, presidido por Chávez) y presidente de la Asamblea Nacional.
Este exmilitar fue, junto con Rangel, uno de los que lucharon para que Chávez regresase a la presidencia en la asonada de abril de 2002. Pero Cabello, que en algún momento fue un «alter ego» de Chávez, no tiene el apoyo de los Castro, que lo ven como un militar tradicional antes que como socialista o un revolucionario. De los dirigentes de peso del chavismo, Diosdado es el único que nunca fue a Cuba.
Cabello representa al sector militar, pero aún así «no sería el preferido de Chávez, salvo que los uniformados se lo exigieran», explica a Ámbito Financiero el analista venezolano, que también duda sobre la injerencia actual de los militares chavistas. «Habrá que ver si este sector, golpeado por las denuncias del exjuez Eladio Aponte Aponte, retiene su fuerza y si, en caso de una emergencia, los generales, almirantes y coroneles chavistas alcanzan para manejar a toda la Fuerza Armada», dice.
El nombre de Adán, el hermano mayor del presidente venezolano y actual gobernador del estado Barinas (de donde es oriunda la familia Chávez) también figura en la lista de posibles sucesores, aunque no de vices, ya que la Constitución impide ocupar ese cargo a familiares directos del primer mandatario. Pero así como Adán tiene a su favor el haber iniciado a su hermano en la lectura de comunismo y socialismo, y a pesar de tener consigo la confianza de los Castro (se los ganó mientras fue embajador en Cuba), carece de apoyo dentro del PSUV. Y, peor, como si no compartiese la misma genética con Hugo, no tiene una pizca de carisma.
Quien sí comparte mucho del ADN político de Hugo es Rosa Virginia Chávez, y no porque sea la hija mayor, sino porque en el último año ha venido acompañando a su padre en todos los eventos en Venezuela, y en viajes y tratamiento en La Habana. «Chávez ya la eligió, Chávez la está preparando», dicen en Caracas.
Poco, casi nada, se conoce de las virtudes políticas de Rosa Virginia, que estudió Relaciones Internacionales -al igual que su esposo Jorge Arreaza- ministro de Ciencia y Tecnología. «La ventaja de la hija es que, de estar realmente preparada para una campaña electoral, sería la única de los mencionados que podría encender la bandera emocional, algo como Cristina y Néstor», dice Maldonado.
Mientras, nadie, salvo el mismo Chávez, conoce el nombre del vice que lleva «in pectore». Sin embargo, aquellos que conocen al bolivariano, no descartan que de la galera saque ese conejo, la única receta que le aseguraría la continuidad y custodia de su legado. Es que aun en medio de estas batallas, la del cáncer y la que le depara los barones del chavismo que pelean por su cuota de poder, Hugo Chávez sigue siendo un feligrés de las encuestas. Y las últimas, no sólo muestran que Capriles vencería a rivales como Jaua, Maduro o Cabello ante la eventualidad del 7 de octubre.
Como ya advirtió el principal encuestador del oficialismo, Jesse Chacón, en caso de que Chávez deba declinar su candidatura por enfermedad, la única forma de ganarle a Capriles es con el apoyo unánime y sin fisuras de todo el chavismo. ¿Quién mejor, entonces, que Rosa Virginia para esa tarea?


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