7 de junio 2012 - 00:00

Ascendieron a marino que figura como desaparecido

Cristina de Kirchner continuó ayer con el raid de reconocimientos post mórtem a figuras cercanas a su extinto marido, Néstor Kirchner. Fue el turno del teniente de fragata Jorge Devoto, desaparecido en 1977. La viuda, Marta Bettini, es hermana del embajador argentino en España, Carlos Bettini, un amigo personal del expresidente que formó parte del grupo de militancia en sus años de estudiante en la Universidad de La Plata. Relató la Presidente que «Néstor lo conocía al Gordo Devoto», que era amigo de Carlos Bettini. El acto se llevó a cabo en el edificio Libertad, asiento de la Jefatura de la Armada, y junto a la Presidente estuvieron el ministro de Defensa, Arturo Puricelli, y el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina. En primera fila estaban sentados varios ministros, entre ellos Nilda Garré, Héctor Timerman, Alberto Sileoni, los cuatro jefes militares y un nutrido grupo de miembros de organizaciones de derechos humanos. El decreto que otorgó el grado de capitán de corbeta post mórtem a Devoto intenta reparar -según la óptica del Gobierno- el trágico suceso que envolvió la desaparición del homenajeado y de cuatro miembros de la familia del embajador Bettini. Cristina de Kirchner entregó una copia del decreto y las insignias de grado a la esposa e hijas del exmarino Devoto. «Cuando asistí por primera vez a la cena de camaradería de las Fuerzas Armadas dije que nunca más hablaría de los trágicos sucesos de violación a los derechos humanos, por eso hoy quiero hablar de la familia de Devoto, de su esposa, de sus hijas; a los oficiales aquí presentes decirles que ellas podrían haber sido la mujer e hijas de cualquiera de ustedes y que simplemente no compartía lo que estaba sucediendo», afirmó la Presidente.

La viuda Marta Bettini de Devoto y su madre Marta del Carmen Francese de Bettini, al testimoniar ante el destituido exjuez Baltasar Garzón cuando éste impulsaba en España el procesamiento a uniformados por delitos contra los derechos humanos, refirieron que el primero en desaparecer en 1976 -señalaron al Ejército- fue Marcelo, hijo de Marta del Carmen Francese; luego el esposo, Antonio Bettini, que era fiscal en La Plata; la madre, una septuagenaria; María Mercedes Francese y, por último, el teniente Devoto, quien había iniciado averiguaciones sobre el paradero de su suegro ante la Armada, por entonces bajo el mando de Emilio Massera.

El controvertido marino Adolfo Scilingo, preso en España, afirmó ante los tribunales españoles que el cuñado del embajador Bettini, Jorge Devoto, «fue arrojado consciente» al Río de la Plata. Aseguró que el exjefe de la Armada, almirante Jorge Godoy, le había dicho que Devoto fue al edificio Libertad «a preguntar por su suegro, lo detuvieron y después lo arrojaron al Río de la Plata». Scilingo argumentó que Godoy le dijo eso para que no hablara. «Me dijo si recordaba lo que había pasado con el traidor Jorge Devoto y que me acordara de su familia», constan las declaraciones ante el tribunal madrileño.

La jefa de Estado también dio por inauguradas las instalaciones del Centro Educativo de las Fuerzas Armadas (CEFA), que fue creado por resolución ministerial Nº 1.427/2006. «Surgió su necesidad tras el conflicto de Malvinas, dejó lecciones de que era imperativo el trabajo conjunto», afirmó la Presidente. «Estamos en un nuevo tiempo, la construcción conjunta de la sociedad y las Fuerzas Armadas».

La Subsecretaría de Formación del Ministerio de Defensa, a cargo del profesor Carlos Pérez Rasetti, asignó al CEFA la facultad de entender en la formulación de políticas de enseñanza y capacitación para la defensa nacional en niveles superiores de las FFAA.

En el CEFA funcionan cuatro escuelas de Guerra: la Conjunta, la del Ejército, de la Armada, de la Fuerza Aérea y también el Instituto de Inteligencia de las FF.AA.

El Estado Mayor Conjunto, a cargo del brigadier general Jorge Chevalier, es el organismo de aplicación, control y supervisión del flamante CEFA y su director es el contraalmirante Félix José Martín.

La sede se levantó en el predio anexo a la Escuela de Guerra del Ejército, con acceso sobre la avenida Dorrego. La obra estuvo a cargo de la contratista Teximco SA y alcanza más de 10.000 metros cuadrados de superficie cubierta.

El propósito del CEFA es unificar en un solo ambiente edilicio toda la actividad de formación especializada de los oficiales de las tres fuerzas. En el aspecto educativo «se ganará por la interrelación y avance en la cultura del trabajo conjunto», refirieron fuentes de la Subsecretaría de Formación.

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