14 de agosto 2009 - 00:00

Asiáticos financian la recuperación con monedas subvaluadas

Asiáticos financian la recuperación con monedas subvaluadas
Tokio - En el año transcurrido desde el colapso de Lehman Brothers se vio una de las mayores transferencias de riqueza de la historia. Asia envió cantidades cada vez mayores de dinero a Occidente, mientras Estados Unidos transfiere crecientes montañas de deuda a Oriente. Ese intercambio evitó el «armagedón financiero» que muchos temían; esto es una buena noticia y la tendencia todavía sigue. Para verificar el argumento, uno puede dedicar días a hurgar a través de pilas de datos del Tesoro de Estados Unidos. O puede simplemente pensar en la hamburguesa más famosa del mundo.

El último Índice Big Mac calculado por la revista The Economist muestra hasta qué punto las monedas asiáticas están subvaluadas contra el dólar estadounidense. El dólar de Hong Kong está subvaluado un 52%; lo sigue el yuan chino, con un 49%; el ringgit malayo, un 47%; el baht tailandés, un 47%; la rupia indonesa, un 43%; el peso filipino, un 42%; y el won surcoreano, un 28%.

Esas cifras sugieren dos cosas. En primer lugar, los bancos centrales asiáticos todavía están comprando dólares. En segundo lugar, la región aún debe superar una vulnerabilidad clave: su adicción al consumidor de Estados Unidos, y esto significa que Asia no puede ser complaciente respecto de la crisis.

El Índice Big Mac es un barómetro algo superficial, compara los precios de la hamburguesa usando el concepto de paridad de poder adquisitivo. La idea es que el dólar debe comprar la misma cantidad en todos los países y que, a lo largo del tiempo, los tipos de cambio deben desplazarse a un nivel que iguala el precio de una cesta idéntica de bienes y servicios.

La referencia tiene sus fallas. En el caso de Asia, sin embargo, el índice nos da, en efecto, información cuando estimamos la devastación que siguió a la desaparición de Lehman Brothers en setiembre de 2008. ¿Quién habría previsto entonces cómo se transformaría el sistema financiero global a partir de ese momento?

Rescates

Billones de dólares de rescates públicos, Estados Unidos quebrando todos los mandamientos económicos que impuso a Asia hace diez años, Singapur rescatando a los gigantes de Wall Street, China y Rusia estudiando la posibilidad de reemplazar el dólar y mucho más. Un efecto colateral clave de la implosión de Lehman fue acelerar una dinámica iniciada durante la crisis asiática de 1997. En aquella época, Asia empezó a enviar los ahorros de las familias a Estados Unidos para ayudar a los exportadores. «Una turbulencia de mercado sin precedentes y una profunda recesión global el año pasado les dieron a los gobiernos asiáticos más motivos aún para mantener bajas sus monedas», señala Simon Grose-Hodge, estratega en LGT Group. «Eso significó comprar más dólares todavía», agregó.

Sin duda, Timothy Geithner está conforme con eso. El secretario del Tesoro dedica cada vez más tiempo a calmar temores sobre el dólar en Asia. Pero la inquietud de que los responsables de la política económica en el Asia dejen a un lado la deuda estadounidense no se materializó todavía.

La razón dice más sobre la debilidad de Asia que sobre su fuerza. Muchos piensan que los enormes ahorros del Asia le dan considerable influencia sobre la mayor economía del mundo. En realidad, el fetiche de los tesoros asiáticos está más vinculado a debilidades que a fortaleza. Asia se metió en un esquema del que no puede escapar. Si abandona sus bonos del Tesoro, pierde miles de millones de dinero estatal y arruina cualquier probabilidad de una recuperación de Estados Unidos.

No hay voluntad política de reorganizar las economías para apartarlas de las exportaciones y orientarlas hacia la demanda interna. China, por ejemplo, está volcando cerca de u$s 600.000 millones en su economía y el resultado es una sorprendente tasa de crecimiento del 7,9%. La naturaleza desequilibrada de este estímulo podría estar armando el escenario para una crisis de préstamos incobrables a la manera japonesa.

La situación de Japón no es mucho mejor. Los cientos de miles de millones de dólares que está gastando ofrecen tan sólo un arreglo de corto plazo. El dinero no ayudará a Japón a lidiar con una constante pérdida de competitividad en medio del surgimiento de China e India o una población que envejece. Simplemente aumentará una ya abrumadora carga de deuda para la mayor economía de Asia. De modo que los responsables de las políticas se adhieren a una fórmula que ha hecho maravillas por más de diez años: mantener bajos los tipos de cambio. Eso es bueno para Estados Unidos en este momento. Washington necesita el dinero de Asia para financiar su histórico esfuerzo de toma de préstamos. Es por eso que la compra de dólares por parte de Asia tiene en sí misma una poderosa inercia. La pregunta es, por supuesto, si el fenómeno puede continuar indefinidamente.

La reciente experiencia de Corea, que en el segundo trimestre logró expandirse al más rápido ritmo en casi seis años, muestra la importancia de las monedas débiles. Samsung Electronics se sumó recientemente a los exportadores Hyundai Motor y LG Electronics al informar un aumento de las ganancias en el último trimestre.

Un riesgo subestimado aquí es un derrumbe del dólar, al cual apostaron durante años los gestores de fondos de cobertura. Tal eventualidad impulsaría los tipos de cambio y significaría un formidable viento en contra de Asia. Éste puede parecer un problema más inmediato para Europa. El último Índice Big Mac muestra que la corona noruega está sobrevaluada en un 72%, seguida por el franco suizo, con un 68%; la corona danesa, un 55%; y la corona suiza, un 38%. En tanto, los tipos de cambio en Asia están en muchos casos por debajo de los niveles anteriores al colapso de Lehman. Es un factor positivo a corto plazo y un factor negativo a largo plazo para la región de más rápido crecimiento. Las pruebas están en todas partes, incluso en las hamburguesas.

Agencia Bloomberg

Dejá tu comentario