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Asignación universal: otro plagio a la agenda opositora
Elisa Carrió
Hubiera sido imposible que el resto de los partidos criticara el establecimiento de una asignación universal a menores cuando el Gobierno la lanzó haciéndose, una vez más, de la agenda de la oposición.
No es una estrategia nueva: Cristina de Kirchner y su marido lo hicieron ya con la estatización de Aerolíneas Argentinas (pedida por la UCR y la izquierda desde el mismo día en que Carlos Menem privatizó la empresa), la disolución del régimen de capitalización y las AFJP (otra exigencia histórica del radicalismo), la ley de medios y hasta la reapertura del canje de deuda. Todos habían sido reclamos de la oposición que la quinta de Olivos supo procesar en versión kirchnerista haciéndolos suyos, aunque con matices propios. Y como el diablo está en los detalles, esas diferencias no menores son las que armaron las guerras en el Congreso en cada ocasión. Pero el Gobierno con esos proyectos consiguió quebrar a una oposición que venía de ganar las elecciones en junio, pero que hasta tuvo problemas internos para mantener el enfrentamiento con el kirchnerismo en esos temas.
Esta vez, entonces, los problemas que presenta la medida para la oposición son dos: el origen de los fondos en la ANSES para financiar la asignación, como denunció Carrió, y la decisión de aplicarla a los hijos de trabajadores en negro y todos los no alcanzados por el régimen de asignaciones familiares, en lugar de establecer un sistema universal donde cada nacido en el país tenga derecho inmediato a percibir los $ 180 mensuales, lo que hubiera desalentado el clientelismo a la hora de definir a los beneficiarios.
Ayer, el jujeño Gerardo Morales se lo recordó a Cristina de Kirchner: «Hemos logrado cambiarle la agenda al Gobierno. La oposición le ha hecho comprender a Cristina que lo primordial son las cuestiones sociales», dijo.
La marca registrada en el país de la idea de una asignación universal por hijo sin duda la tiene Elisa Carrió, aunque no debe olvidarse a la primera diputada en comenzar a hablar del tema, Elisa Carca. Desde que ambas comenzaron a hablar de la idea pasaron cinco años, en los que finalmente toda la oposición la adoptó en alguna de sus versiones y hasta el kirchnerismo terminó prometiendo un debate sobre el tema en Diputados.
Ayer Carrió festejó el anuncio en un tono casi nunca escuchado en sus comentarios sobre el Gobierno: «Es un día de alegría para todos los argentinos», dijo. «La presidenta retomó la senda y volvió a la agenda que le importa a la sociedad. Ha tomado el primer punto de coincidencia de toda la oposición, pero no compartimos el financiamiento».
Así, Carrió cuestionó que «pone como financiamiento a los jubilados y no el impuesto a la renta financiera, que no tiene impuestos. Lo que no entendemos es por qué sólo para los chicos de padres desocupados o subocupados, o que son trabajadores en negro, y no como lo pidió la Iglesia, a todas las madres», dijo.
Y denunció la «trampa del decreto del Ejecutivo es que no quiere discutir en el Parlamento, para que no se discuta la distribución del ingreso, porque en realidad hubo un acuerdo con Moyano».
El mensaje de Felipe Solá fue similar: «El anuncio muestra un cambio de actitud del Gobierno, que negaba el problema de la pobreza y hoy accede al reclamo que con la oposición y con la Iglesia venimos realizando desde hace varios meses», aunque también pidió cambios.
Desde el PRO, Julián Obliglio definió: «En líneas generales el proyecto está muy bien, pero que la entrega del dinero sea por tarjeta magnética para evitar el clientelismo político. Los fondos de la ANSES deberían estar destinados al pago y a la mejora de la jubilación».
También Carrió fue la encargada ayer de anunciar que habrá proyecto alternativo de la oposición: la chaqueña confirmó que ya dialogó con Federico Pinedo y con Solá para organizar el próximo martes una propuesta común.


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