Este ataque, muy infrecuente en el reino escandinavo, se produjo ayer por la mañana en TrollhTMttan, ciudad industrial al norte de Gotemburgo, en la escuela Kronan, que acoge a 400 alumnos de entre 6 y 15 años de edad, muchos de ellos jóvenes inmigrantes y refugiados que llegaron recientemente a Suecia.
"Un maestro murió en el lugar de los hechos", anunció la dirección de asuntos sanitarios de la ciudad, en un comunicado. Medios de comunicación suecos afirmaron que la segunda víctima mortal es un alumno.
Poco después del ataque, el comisario Thord Haraldsson, de la Policía judicial de TrollhTMttan, anunció la muerte del asaltante, quien recibió dos disparos durante la intervención de la Policía. El joven, de 21 años, y cuya identidad no fue divulgada por las autoridades, había ingresado a un hospital en estado crítico y fue operado por heridas de bala, pero no logró sobrevivir.
De acuerdo con testigos, el docente asesinado se había acercado a él para ordenarle que se quitara la máscara para que no asustara a los niños. En respuesta, recibió un golpe mortal de la espada en el abdomen, lo que desató pánico entre los estudiantes que huyeron a los gritos del edificio.
Como enardecido, el joven se dirigió entonces a las aulas y atacó a las primeras personas que se le cruzaron. Dos estudiantes de 11 y 15 años y un profesor fueron heridos gravemente. Si bien se desconocía el móvil del atacante, medios de prensa suecos lo identificaron como Anton Lundin Pettersson y afirmaron que tenía una cuenta en YouTube en la que difundía material sobre Adolf Hitler y la Alemania nazi, por lo que la Policía investiga un eventual móvil político. Agregaron que era muy hostil al islam y en su perfil de la red social Facebook apoyó además la campaña del ultraderechista Demócratas de Suecia por un referendo contra la inmigración. Un portavoz policial dijo que en la vivienda del agresor se encontraron elementos "interesantes para la investigación", aunque sin entrar en detalles.
El Gobierno sueco anunció ayer que espera la llegada de hasta 190.000 refugiados este año, generando una tensión sin precedente en un país famoso por brindar asilo, pero que planea alojar a muchos en tiendas de campaña este invierno boreal.
Según la prensa local, al verlo llegar con una máscara de la Guerra de las Galaxias, los alumnos pensaron que era un disfraz de Halloween y que se trataba de una broma.
"Cuando lo vimos, pensamos que era una broma. Llevaba una máscara, estaba vestido de negro y portaba un largo sable. Algunos alumnos querían hacerse fotos con él", relató un sobreviviente.
Medios digitales suecos difundieron horas después una foto tomada por un alumno en la que el agresor se dejó fotografiar, antes de los ataques, con dos jóvenes en la escuela mientras portaba una espada.
El primer ministro sueco, Stefan Löfven, acudió al lugar de los hechos tras el ataque. En un comunicado previo había afirmado que era "un día aciago para Suecia".
"Tenemos a las víctimas, a sus familias, a los alumnos y al personal en nuestros pensamientos. No hay palabras para describir lo que les está ocurriendo en este momento", agregó.
Suecia quedó, en tanto, sumergida en medio del pánico y el estupor.
En la escuela que se plasmó el ataque se realizó una reunión en la los profesores demandaron que se controle el acceso al instituto, pues no parece haber demasiadas medidas de seguridad.
Los sindicatos docentes, en particular, informaron que en las escuelas del país no hay suficientes controles y cualquier persona puede acceder a los edificios.
"No queremos llegar a ser como los Estados Unidos, con detectores de metales y guardias, pero tenemos que discutir cómo cambiar esta situación", explicó dirigente sindical de un gremio docente, Bo Jansson.
Los ataques en las escuelas en Suecia son rarísimos. El último data de 1961, cuando un joven murió y seis resultaron heridos por balas en un liceo profesional de Kungalv.
| Agencias AFP, EFE, ANSA, DPA y Reuters |



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