4 de diciembre 2017 - 00:00

Atrapado en el Rusia-gate, Trump cambia su versión y se enreda más

Debió desdecirse de un tuit en el que afirmó que echó a su exasesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn, por haberle mentido al vicepresidente, Mike Pence, y al FBI sobre sus contactos con el Kremlin. Ayer desmintió lo segundo, un asunto serio que podría valerle cargos de obstrucción a la Justicia.

Complicado. La verborragia le jugó una mala pasada al presidente Donald Trump, quien podría enfrentar cargos por obstrucción a la Justicia.
Complicado. La verborragia le jugó una mala pasada al presidente Donald Trump, quien podría enfrentar cargos por obstrucción a la Justicia.
Washington - Obligado por la crisis, Donald Trump volvió a referirse ayer al escándalo por la supuesta colusión de su campaña con el Gobierno de Rusia para ganar las elecciones presidenciales de noviembre del año pasado. Para eso recurrió, como es su costumbre, a la red social Twitter, donde negó que haya pedido al anterior director del FBI, James Comey, que cerrara una investigación sobre su exasesor de Seguridad Nacional Michael Flynn, gravemente implicado en la trama.

Flynn se acaba de declarar culpable de haberle mentido a la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, policía federal) sobre sus conversaciones con el embajador de Rusia y prometió revelar todo lo que sabe.

"Nunca le pedí a Comey que dejara de investigar a Flynn. Sólo es otra noticia falsa cubriendo otra mentira de Comey", escribió el mandatario.

Trump había insistido el sábado en que su equipo de campaña no complotó con Moscú para espiar y perjudicar a su rival, Hillary Clinton.

Ese día, el Presidente afirmó que Flynn no había hecho nada ilegal durante el período de transición, entre su victoria en noviembre y su llegada a la Casa Blanca en enero.

"Tuve que despedir al general Flynn porque le había mentido al vicepresidente (Mike Pence) y al FBI. Se declaró culpable de esas mentiras. Es triste porque sus acciones durante la transición fueron legales. ¡No tenía nada que ocultar!", afirmó el mandatario el sábado, también en Twitter.

Trump pareció admitir de ese modo que sabía que su exasesor también había mentido al FBI, lo que constituye un delito. Ese es un punto muy sensible, porque en la época de la partida de Flynn, la Casa Blanca solo había dicho que le había mentido al vicepresidente Pence sobre sus intercambios con el entonces embajador ruso en Washington, Serguéi Kislyak. Por esa razón, el tuit pareció, para muchos analistas, autoncriminador, ya que de haber sabido que Flynn había incurrido en falso testimonio, debería haberlo denunciado.

La investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la injerencia del Kremlin en las elecciones de 2016 se acerca así a Trump. Si aquel lograra probar una colusión con Rusia o una obstrucción a la justicia, ya no debería excluirse la posibilidad de un procedimiento de juicio político para destituir al Presidente.

El tuit de Trump sobre las mentiras de Flynn a Pence y al FBI, llevó al representante (diputado) demócrata Adam Schiff a lanzar varios interrogantes desde la misma red social.

Este miembro de la comisión de Inteligencia de la Cámara baja preguntó en un tuit por qué Trump demoró en cesar a Flynn y por qué no hizo algo antes de que el asunto se hiciera público. También preguntó por qué "presionó" a Comey para que abandonara la investigación.

El propio Comey pareció referirse a los hechos en Instagram: "Parafraseando a Buda, tres cosas no pueden esconderse: el sol, la luna y la verdad", dijo, enigmático.

Ante esas sospechas, varios asesores del mandatario republicano trataron de corregir el rumbo argumental y de separar a aquel de cualquier responsabilidad. Uno de ellos señaló que el tuit de la polémica no había sido redactado por Trump sino por John Dowd, uno de sus abogados personales.

En tanto, el "Times" reveló que otros mensajes de corre electrónico entre importantes miembros del equipo de transición del ahora presidente indican que Flynn actuó con el aval de los mismos durante sus tratos con el embajador ruso, Serguéi Kislyak. Otro elemento para que Mueller investigue y otro dolor de cabeza para la Casa Blanca en una saga que no le da tregua.

Flynn fue eyectado del Gobierno en febrero, cuando solo admitió que no le había hablado a Pence de sus tratos con el embajador Kislyak. Después de eso, Comey relató que el Presidente le pidió que "parara" sus investigaciones sobre el asesor cesado, algo que puede ser visto como obstrucción de justicia.

Agencias AFP, DPA y ANSA,


y Ámbito Financiero

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