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Audiencia por radiodifusión sólo convocó a oficialistas
Carlos Kunkel siguió la audiencia pública durante la tarde desde la platea. La radical Silvana Giudici prefirió esperar afuera a los representantes de pueblos originarios.
Tras el arranque de los discursos a las 9.30, una modorra se apoderó del auditorio del Edificio Anexo de Diputados. Ese estado se prolongó también por la tarde, después de un receso para almorzar, con discursos a favor del proyecto sin que hubiera debate opositor. Era el escenario perfecto que buscaba el oficialismo para el debate.
Mientras eso sucedía, en Vicente López, Cristina de Kirchner, que había concurrido a inaugurar las oficinas de una empresa especializada en seguridad informática, también se dedicaba a presionar por la ley de medios: «Esta empresa ha sido elegida por el presidente Barack Obama para cuidar también de los ataques informáticos que pueda sufrir un Gobierno. Sería bueno que encontraran una fórmula informática para prevenir ataques contra gobiernos en general, en momentos donde hay tanta artillería pesada desarrollada, ya sabemos por qué», dijo.
En Diputados, mientras tanto, el Gobierno tuvo que aceptar que las audiencias se prolongaran un día más, ya que el saldo final de los anotados para hablar superó los 300, por lo que los tiempos originales no alcanzarían
Así, bajo la mirada de Manuel Baladrón, Silvia Vázquez, Gustavo Marconato, que se alternaban en el estrado, y de Carlos Kunkel, Claudio Morgado o Ariel Basteiro, desfilaron unos cuarenta oradores, representantes de organizaciones sociales, universidades, entidades y pueblos originarios. El público, que además tuvo inconvenientes para que lo dejaran pasar, siempre fue escaso.
El sindicalismo fue uno de los protagonistas: Hugo Yasky llevó el respaldo de la CTA a la norma, pero pidió «modificaciones en el artículo de las telefónicas. Así como con autonomía criticamos siempre la política del Gobierno, hoy con la misma autonomía venimos a decir que este proyecto le sirve a la democracia», dijo. El pedido de mayor control a las telefónicas en su ingreso al mercado de la radiodifusión fue uno de los ejes centrales en casi todos los discursos.
Por SUTEBA, Roberto Baradel, fue aún más allá: «No es una ley de un Gobierno determinado, sino es una ley de autonomía a los trabajadores. Venimos a apoyar el debate de una nueva ley de medios, no queremos una ley extorsiva, el ámbito del Congreso es un ámbito propicio para debatir». Para ese momento quedó claro que debate en ese salón no habría.
La Coalición por una Radiodifusión Democrática, una de las fuentes del proyecto de medios, colaboró a la alabanza general. Néstor Busso dijo allí: «Muchos de los que se quejan no están hoy aquí». Era claro, recién hoy concurrirán los representantes de ADEPA para fijar posición en la apertura del segundo día de audiencias.


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