15 de julio 2014 - 00:00

Audivert: regresar con otra mirada a Discépolo

Pompeyo Audivert: “‘Muñeca’ es como un caballo de Troya. Lo aparentemente convencional se transforma a veces en  lo inesperado”.
Pompeyo Audivert: “‘Muñeca’ es como un caballo de Troya. Lo aparentemente convencional se transforma a veces en lo inesperado”.
En mayo se cumplieron 90 años del estreno de "Muñeca", de Armando Discépolo, "una obra que tras su apariencia de folletín romántico, de drama sentimental, esconde una tragedia metafísica". Así lo afirma el actor y director Pompeyo Audivert quien acaba de estrenar en el Centro Cultural de la Cooperación una adaptación de dicha pieza "con incrustaciones de textos" de la poeta uruguaya Marosa Di Giorgio y música en vivo del violonchelista Claudio Peña.

"'Muñeca' funciona como un caballo de Troya, uno cree estar asistiendo a una escena convencional y cuando menos se lo espera se abren otras puertas asociativas", señala Audivert, protagonista de esta versión que codirige con Andrés Mangone. Completan el elenco Mosquito Sancineto, Abel Ledesma, Fernando Khabie, Diego Veggezzi, Ivana Zacharski, Pablo Díaz, Carlos Correa y Gustavo Durán.

Periodista: En "Muñeca" conviven ricos y pobres, lindos y feos, hombres y mujeres, fuertes y débiles. ¿Cuál es el conflicto de base?

Pompeyo Audivert
: Anselmo es un oligarca riquísimo, encerrado en un cuerpo espantoso, y para colmo enamorado de una hermosa chica, Muñeca, que le han entregado, casi como un regalo, para calmarlo. Pero él siente su cuerpo como una condena y lo rechaza como identidad. ¿Quién no ha sentido la extraña sensación de no ser el que le devuelve el espejo? "Muñeca" tiene resonancias pirandelianas: la sospecha de que el mundo es una construcción teatral y nosotros sólo actores puestos aquí para unos fines que nunca se nos revelan.

P.: ¿Qué lo atrajo de esta obra?

P.A.:
Cuando la conocí, hace más de 20 años, me fascinó el personaje de Anselmo, pero no tenía la edad para interpretarlo. Ahora sí, y además, creo que en "Muñeca" pude poner en juego la visión que tengo del teatro, como el lugar al que vamos a preguntarnos ¿quiénes somos? ¿de dónde venimos? ¿hacia dónde vamos? El ritual del teatro nos ayuda a suspender la identificación con la máscara que habitualmente nos protege.

P.: ¿Qué le aportan a la obra los textos de Di Giorgio?

P.A.
: Permiten que Muñeca tenga voz propia y dan cuenta de su pertenencia a una zona salvaje e inapresable propia de la naturaleza femenina. Ese carácter sobrenatural y poético está ausente en el texto de Discépolo, donde el personaje está puesto en el lugar de la víctima por un entorno misógino. El título da la clave del enigma, dado que Muñeca es un mecanismo, una especie de construcción artificial: mitad humana, mitad inhumana.

P.: La obra también admite una lectura política...

P.A.:
Creo es posible asociar la casa de Anselmo con el país, a él como dueño y a los parásitos que lo rodean como la clase política que siempre rodea al poder del capital. Pero la obra es mucho más que esa relación histórica. Lo central aquí es el planteo antihistórico, es decir la cuestión metafísica y poética que Muñeca desata.

P.: ¿Qué figuras vio proyectadas en Anselmo?

P.A.:
Anselmo es Yrigoyen, Perón, Uriburu, Ramon Falcón. Es una fuerza histórica estallada poéticamente que a la vez representa al pueblo y a sus asesinos. Es algo contradictorio, no se lo puede estabilizar en un signo. Además, Anselmo es un actor, por lo tanto no tiene moral sino estructura y en ella resuena el caos histórico. No quisimos reconstruir un espejo de aquella realidad de principio de siglo, ni quisimos decir "somos esos". En la escena surge lo real más allá de su referente. Esa es la gracia de esta obra que no tiene moralina ni moraleja.

P.: ¿Dedica todo su tiempo al teatro?

P.A.:
En octubre empiezo a filmar la película de Javier Torre "El almuerzo", sobre el encuentro que tuvo Videla con un grupo de artistas e intelectuales. En teatro, continuamos con "Edipo en Ezeiza", que sigue llenando en el Camarín de las Musas. Estamos muy contentos. El 9 de agosto estrenaré en el Centro Cultural Paco Urondo "Urdaestallido", un varieté sobre textos de Alejandro Urdapilleta y en mayo del año próximo dirigiré en el Teatro San Martín, "El Farmer" de Andres Rivera, con Rodrigo de la Serna. Por último, hacia fin de año saldrá mi primer libro "El piedrazo en el espejo" (sobre la técnica teatral que investiga y practica).

P.: ¿Todavía sigue enemistado con la televisión?

P.A.:
La televisión no me interesa más que en contadas ocasiones (se refiere a su reciente participación en el canal Encuentro). No veo nada atractivo por allí. Es un trabajo digno como cualquier trabajo, nada más, no aporta a la realidad nada más que distracción existencial, como la droga.

Entrevista de Patricia Espinosa

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