1 de noviembre 2016 - 00:00

Aumenta en París la presión para echar a miles de refugiados

La alcaldesa denunció que “la situación humanitaria y sanitaria es dramática” y se quejó por el retraso del Gobierno de Hollande en atender la crisis.

HACINADOS . Los inmigrantes y refugiados esperan una resolución a su solicitud de asilo. La mayoría de ellos buscan llegar a Reino Unido.
HACINADOS . Los inmigrantes y refugiados esperan una resolución a su solicitud de asilo. La mayoría de ellos buscan llegar a Reino Unido.
París - Por lo menos 2.500 de los refugiados e inmigrantes que fueron desalojados de la llamada "jungla de Calais", en las inmediaciones del Canal de la Mancha acamparon en París a la espera de que se defina su situación, tras lo cual la alcaldesa de la capital francesa sostuvo que "la situación se ha vuelto insostenible".

Los equipos de demolición destruyeron ayer las últimas chozas de madera y lona que seguían de pie. Hasta la semana pasada, entre 6.000 a 8.000 personas vivían en condiciones paupérrimas en este campamento del norte de Francia, donde aguardaban una oportunidad para cruzar el mar e instalarse en Reino Unido. Del total, cerca de 5.000 adultos y 1500 menores fueron realojados en centros repartidos en todo el país durante un operativo que duró varios días, mientras se examina su situación.

Pero, apenas el asentamiento de Calais fue eliminado, la atención se trasladó a París, en donde los nuevos campamentos improvisados en un barrio popular del norte de la capital se multiplicaron.

Poco antes de salir el sol, la policía antidisturbios interrumpió ayer el sueño de los refugiados e inmigrantes que se instalaron en la capital para conducir una "operación de control", en la que solicitaron documentos de identidad a los inmigrantes. Como era previsible, muchos no tenían papeles.

Entre escombros, basura y cartones, varios cientos de refugiados, en su mayoría provenientes de la zona del cuerno de África -Sudán, Eritrea, Etiopía- y Asia -Afganistán y Pakistán- instalado sus carpas.

Las condiciones de vida en los campamentos improvisados levantados a lo largo del canal Saint Martin o la avenida de Flandres son espejo de la miseria en la que quedaron atrapados los cientos de refugiados que llegaron a entrar a Francia luego de que gran parte de los países del sur y este europeo cerraran sus fronteras y el paso hacia el norte más rico del continente.

A seis meses de las elecciones presidenciales, en un intento por hacer olvidar su gestión tardía de la crisis migratoria, el presidente François Hollande prometió el sábado que ya no tolerará en el país campamentos improvisados de migrantes, como el de Calais, algo "que no es digno" de Francia.

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, muy implicada en el tema de la recepción de refugiados, escribió una carta al Gobierno en la que recalca la "necesidad absoluta" de desmantelar los campamentos que se forman en el norte de París, en una "situación humanitaria y sanitaria dramática". En su misiva, Hidalgo critica que el Gobierno aguarde hasta llegar a un "punto de ruptura" para actuar.

Hidalgo, una española naturalizada francesa, prevé abrir en las próximas semanas un centro provisional para 400 personas en el norte de París, que serán posteriormente realojadas en estructuras más perennes fuera de la capital.

Paralelamente, el Gobierno trabaja para crear 9.000 plazas de acogida suplementarias en toda Francia. Pero la llegada de estas personas ha despertado la hostilidad de los habitantes en algunas localidades. Más de 300.000 migrantes y refugiados cruzaron el Mediterráneo para llegar a las costas europeas en 2016.

Agencias AFP y DPA

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