Aurelius contra bancos por colocar el Bonar 24

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• ASEGURA ANTE GRIESA QUE DEUTSCHE BANK, JP MORGAN Y BBVA NO ENVIARON INFORMACIÓN POR COLOCACIÓN DEL BONO

  El fondo buitre Aurelius, en nombre del resto de los demandantes al país en el "juicio del siglo", insiste en sancionar a los tenedores del Bonar 24 y a los eventuales bancos que, según ellos, intervinieron en la colocación del bono. A la demanda de julio pasado por la emisión de los u$s 1.400 millones originales en ese título público, Aurelius envió la semana anterior una nota a Thomas Griesa donde ratifica que cuenta con pruebas sobre la participación del Deutsche Bank, el JP Morgan y el BBVA en la colocación, y asegura que la presentará ante el juez de Nueva York el 9 de noviembre. Afirma además que las tres entidades se niegan a enviarle la información que el fondo buitre les requirió bajo autorización de Griesa.

Pide además al magistrado que el 23 de octubre llame a los bancos para una última fecha de entrega de escritos donde rechace o confirme su eventual participación como agentes colocadores, algo que las tres entidades ya negaron que haya sucedido. Aurelius llama además a Griesa a una última fecha del 18 de noviembre para resolver definitivamente el tema.

El escrito lleva la firma de Daniel Rapport, integrante del estudio Friedman, que representa a Aurelius en todo el juicio, y no busca trabar la emisión del Bonar 24 (algo imposible, reconocido por los propios demandantes) o complicar realmente a los tres bancos (intervinieron como agentes comerciales, no colocadores, con lo que están fuera de cualquier acusación). A lo que apunta la demanda es a complicar cualquier intento de colocación futura de deuda por parte de la Argentina, ya que la sola acción judicial implica un encarecimiento para la emisión de potenciales títulos públicos. Como además impone una agenda de presentaciones cruzadas de escritos hasta bien entrado noviembre, Aurelius intenta complicar los últimos meses de gestión de Cristina de Kirchner y cualquier eventual intento de emisión de deuda soberana.

Thomas Griesa ya había aceptado una presentación del fondo en el 16 de julio pasado donde directamente le reclamaba al juez que prohibiera cualquier tipo de colocación argentina, aun fuera de los Estados Unidos. Para Griesa, siempre los bonos, sin importar la jurisdicción de la colocación, están alcanzados por la cláusula "pari passu". Griesa incluso aceptó ampliar la demanda para el estudio de la posible aplicación de la cláusula Discovery a la Argentina, contra la emisión del bono. Esto es, detectar si esos fondos están siendo operados dentro de los Estados Unidos, en qué cuentas están depositados y qué clientes fueron los que los adquirieron. Aurelius además le pidió en aquel escrito que investigue la potencial intervención del Deutsche Bank y el BBVA. Luego ampliaría la acusación al JP Morgan por su actuación como agente financiero de compra de la emisión de los casi u$s 6.000 millones en Bonar 24 con los que el país le pagó a Repsol por la renacionalización de YPF. El Bonar 24 fue lanzado por el Gobierno de Cristina de Kirchner el 21 de abril pasado, desde Buenos Aires y sin la intervención de ninguna entidad financiera como operadora. Con esta emisión, la Argentina, según la visión de Griesa, habría incumplido su decisión de junio de 2014 (que se desprendía del rechazo de la Corte Suprema de los EE.UU. a aceptar la apelación del fallo de fondo a favor de los fondos buitre) que le impedía al país emitir deuda fuera del mercado norteamericano o pagar vencimientos de bonos ya cotizantes. Luego, en septiembre del año pasado, la Argentina hizo efectiva la acción, y comenzó a pagar vencimientos de deuda en Buenos Aires y en abril de este año directamente avanzó con la colocación de nuevos bonos a través del Bonar.

Aurelius y Elliott habían hecho la primera presentación por escrito en mayo pasado ante Griesa, pero el juez no emitió fallo definitivo (ayer tampoco) ya que se reconoce (aunque no públicamente) que la posibilidad de que el juez de Nueva York pueda accionar contra los bonos emitidos en la Argentina es casi utópica, ya que necesitaría que un juez local se solidarice con la presentación. Igualmente, lo que se buscaba en estos escritos presentados finalmente en mayo pasado era complicar (y encarecer) nuevas colocaciones del Bonar. Ahora lo que pide Aurelius -que en su presentación incluye el nombre de todos los fondos buitre- es que Griesa aplique la cláusula Discovery. Esto es, que el juez investigue en todas las cuentas que considere necesario en Estados Unidos la posible existencia de colocaciones del Bonar para eventualmente luego pedir embargos.

La Argentina, a través de Axel Kicillof, había defendido la emisión en Buenos Aires del Bonar, declarando que "se trata de deuda doméstica denominada en moneda extranjera, que nada tiene que ver con la jurisdicción del juez Griesa". El ministro de Economía recordaba además que no había intervenido ninguna entidad financiera como operadora o consejera de la operación, pese a que los fondos buitre apuntaban con nombre y apellido a una supuesta intervención directa del Deutsche Bank y del BBVA. Los dos bancos habían aclarado también que no habían ejercido el rol de agentes financieros, y que, en todo caso, lo que habrían realizado una vez colocado el bono era venderlo a sus clientes, algo que estaba fuera de jurisdicción de Griesa y protegido de los fallos del juez. El Deutsche Bank presentó una carta a Griesa a través del estudio de abogados Moses & Singer donde acusaba a los fondos buitre de "acoso" al intentar trabar la operación de colocación de los Bonar 24. El banco alemán le aclaraba, insistía, a Griesa, que sólo había realizado una operación de "agente comercial" en el mercado.

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