24 de febrero 2014 - 00:00

Automotrices anticipan caída del 40% en ventas

Débora Giorgi
Débora Giorgi
Como en una novela de intriga, cada vez que los integrantes del sector automotor concurren a una reunión con el Gobierno esperan alguna señal, algún gesto, que indique que finalmente se modificarán los impuestos internos a los autos. El viernes pasado fueron con esa expectativa a reunirse con el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y la ministra Débora Giorgi, pero como en toda buena trama habrá que esperar hasta el próximo capítulo.

Mientras el enigma no se resuelve, las ventas de los 0 km premium -el segmento más golpeado por este tributo- caen en febrero cerca del 90% mientras que las de marcas generalistas, aseguran, retroceden un 40%, arrastradas por la incertidumbre económica y la fuerte suba de precios tras la devaluación.

"El mercado se está desplomando y aunque en febrero los patentamientos muestren todavía buenos números, lo que sucede en las concesionarias es totalmente diferente. La gente frenó toda decisión de compra y eso se va a empezar a sentir con los datos de marzo con problemas en las plantas por freno en la producción." alertó un directivo de una terminal.

En la reunión del viernes con los funcionarios -en la que participaron los fabricantes de vehículos, autopartistas, metalúrgicos y distribuidores de repuestos- se habló de competitividad y de producción pero nada del tema en cuestión. Sólo la ministra de Industria aludió al impuesto. Dijo que no hay cambios y que están monitoreando el mercado.

El problema es que la modificación del Impuesto Interno que entró en vigencia el 1 de enero establece dos niveles a partir de los cuales se empieza a pagar. Uno desde $ 170.000 (con una alícuota del 30%) y otro desde $ 210.000 (con una del 50%) de valor de producción o importación. Hasta el momento, la medida afecta a vehículos importados y uno solo de producción nacional, la Toyota SW4. Cuando un modelo pasa a pagar el impuesto, su valor se dispara un 50% o un 100%, según la escala en la que se ubique. Pero debido a los aumentos de precios tras la devaluación, varios modelos del segmento mediano producidos en el país quedaron al límite de comenzar a tributar. Es por eso que los directivos de las terminales esperan que el Gobierno disponga una suba de las escalas porque, en caso contrario, caerían en el impuesto, su precio se dispararía, caerían más las ventas y se frenaría la producción.

En las empresas estiman que el "monitoreo" al que se refirió Giorgi se trataría de esperar al fin del primer trimestre para evaluar la situación e introducir cambios.

En cambio, el segmento de los autos importados parece cada vez más complicado ya que la medida se originó ante una necesidad del Gobierno de frenar la salida de dólares y, como esa situación no ha cambiado, sería más difícil que obtengan alguna ayuda.

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