La presidenta brasileña y su homólogo estadounidense, Barack Obama, mantuvieron el fin de semana durante la cumbre del G-20 celebrada en Brisbane "una conversación bastante informal" para tratar de recomponer unas relaciones que se vieron dañadas por las denuncias de que Estados Unidos había espiado al país y a la propia presidenta, así como a varios de sus asesores y a la petrolera estatal Petrobras.
El caso de espionaje fue uno de los golpes más duros asestados a las relaciones bilaterales en tres décadas.
El Ministerio de Relaciones Exteriores y su contraparte estadounidense están "negociando" una nueva fecha para una visita de Estado de Rousseff, la primera de un mandatario brasileño en casi veinte años a Estados Unidos, después de la que realizó Fernando Henrique Cardoso en 1995.
La reelección de Rousseff, en los comicios de octubre, y el deseo expresado por los dos gobiernos de recomponer las relaciones bilaterales abren las puertas a que esa visita vuelva a la agenda.
Brasil exigió entonces una investigación, explicaciones y el compromiso estadounidense de que cesaría el espionaje para hacer posible dicha visita.
El vicepresidente estadounidense, Joe Biden, viajó a Brasil en junio, en pleno Mundial de fútbol, y conversó con Rousseff sobre las denuncias del espionaje estadounidense a Brasil.
| Agencia AFP |


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