Avatares del Oscar

Edición Impresa

 
  • El animador Seth MacFarlane se quedó pagando más de una vez con sus chistes. Zafó con la canción del comienzo, dedicada a algunas señoras presentes («We Saw Your Boobs»). Hizo el ridículo con una parodia de «La novicia voladora» (Sally Field tenía una cara como diciendo «¿qué es esa porquería?»). Tuvo un buen gag cuando anunció a la familia Trapp (la de «La novicia rebelde»), las luces se dirigieron a una puerta, no salió nadie, volvió a anunciarla, tampoco salió nadie, y de pronto abrió un oficial nazi, alarmado: «¡Escaparon!» Todo eso, para dar paso a Christopher «capitan Trapp» Plummer, que debía anunciar un premio. Y al cierre, otro logro: MacFarlane, haciendo a duo con Kristen Chenoweth un tema para los perdedores, logró que la teleaudiencia mirase los créditos finales. El mismo y su criatura, el zafado oso «Ted», no agradaron al grupo judío Liga Antidifamación (ADL) que en un comunicado calificó su actuación de «triste y descorazonadora», y al sketch de «Ted», «ofensivo y ni remotamente divertido».

  • Buenos recuerdos. Charlize Theron y Channing Tatum dando unos pasos de baile al compás de «The way you look tonight». Una parodia de «El vuelo» a cargo de títeres de zoquetes. Elenco y coro de «Los miserables» entonando «Un día más». Los números de Jennifer Hudson, Adele y, sobre todo, Barbra Streisand, que apareció perfectamente enganchada al final de los recordatorios e hizo, muy suavemente, «The way we were», en memoria de su autor Marvin Hamlisch. El sonidista Per Hallberg, que había recogido un Oscar y no acaba de sentarse cuando lo llamaron por otro más. Los rostros de Spielberg, siempre contento, Tarantino estilo ebrio cordial, y Jamie Foxx apabullado tras la proyección del trailer de «Amour». Los chistes de Daniel Day Lewis al recibir el Oscar de manos de Meryl Streep. Nadie esperaba que fuera chistoso.  

  • Malos recuerdos. Las largas parrafadas del animador. Los presentadores recitando de qué tratan las películas que ya todos conocen. Demasiados números musicales sin ninguna inventiva. Los encargados de expulsar del escenario a los ganadores del premio a mejor documental, sólo porque en ese momento la ceremonia llevaba un minuto de atraso (hubieran cortado los textos del animador). El maltrato a los ganadores del Oscar Honorario y el Hersholt, mostrándolos en apenas un plano fugaz, y encima con el fondo musical de «Jurassic Park». Y lo más decepcionante, el tan anunciado homenaje a los 50 años de películas de James Bond apenas fue un collage y una canción en vivo. Como mínimo tendría que haber aparecido un Aston Martin volando sobre la platea.

  • Datos curiosos. Este año, el único ganador latino fue el chileno Claudio Miranda, director de fotografía que ha desarrollado toda su carrera (y su cabellera) en EE.UU. En 50 años, las películas de James Bond sólo ganaron 4 Oscar: fx de sonido («Goldfinger»), fx visuales («Thunderball»), edición de sonido y canción original (ambos, «Skyfall»). Las señoras más sencillamente arregladas de todo el Dolby Theatre resultaron ser las ganadoras de mejor vestuario (la inglesa Jacqueline Durran) y maquillaje y peluquería (Lisa Wescott y Julie Dartnell). No por nada «Skyfall» y «La noche más oscura» compartieron el Oscar a mejor edición de sonido: el equipo técnico era el mismo (Karen Baker y los suecos Per Hallberg y Paul Ottoson).  

  • Empates. En 85 años solo hubo seis Oscar compartidos. En 1932 (los actores Fredrich March y Wallace Beery), 1949 (corto documental), 1968 (Katharine Hepburn y Barbra Streisand), 1986 (documental), 1994 (corto de ficción) y ahora el de edición de sonido. Pero hay un detalle: en 1932 Fredrich March, con «Dr Jekill y Mr. Hyde», superó por un voto a Wallace Beery, que venía con «El campeón». Según las reglas, debía tener una ventaja mínima de tres votos. En 1933 se cambiaron las reglas, así que los demás empates han sido por absoluta igualdad numérica.

  • Feria de vanidades en la alfombra roja. Amy Adams, gran falda blanca emplumada (ganara o no, al final se le iban a volar los pájaros). Jennifer Lawrence, falda ampulosa solo apta para darse un porrazo, como efecticamente le pasó (ya había tenido un incidente con otro vestido cuando subió a recibir el Globo de Oro). Naomí Watts, ceñida, metalizada, de corte raro, parecía representar «Waterworld» en vez de «Lo imposible». Sally Field, vestido rojo de mangas largas sin escote, simple pero chorreando metros de tela. Y en el otro extremo Anne Hathaway, sencillita con una especie de pret-a-porter lustroso de mesa de saldos por delante y un gran escote por detrás, el toque Prada.  


  • Quedaba graciosa la nena Quvenzhané Wallis, de vestido largo, nariz parada y cartera en forma de perrito, al que adornó con vestido de fiesta. Dificilmente se traume por no haber ganado el Oscar. Con 9 años, tiene el record de haber sido la nominada a mejor actriz protagónica más pequeña de la historia, y encima acaba de filmar con Brad Pitt. Para los buscadores de certezas: Shirley Temple recibió uno a los 6 años, pero era un Oscar Honorario. Y el que ganaron Tatum ONeal a los 10 y Anne Paquin a los 11 fue el de actriz de reparto.
  • Dejá tu comentario