2 de octubre 2009 - 00:00

Avatares

Cristina abraza a Hugo Moyano, titular de la CGT, con quien ingresó al Salón Blanco.; El nuevo ministro de Agricultura, Julián Domínguez, abrazó a Cristina de Kirchner luego de la jura. También hubo tiempo para diálogo y risas.
Cristina abraza a Hugo Moyano, titular de la CGT, con quien ingresó al Salón Blanco.; El nuevo ministro de Agricultura, Julián Domínguez, abrazó a Cristina de Kirchner luego de la jura. También hubo tiempo para diálogo y risas.
  • Cual guardaespaldas, el titular de la CGT, Hugo Moyano, ingresó al Salón Blanco de la Casa Rosada junto con la Presidente. Todo fue risas hasta que se acercó a su silla, ubicada en primera línea. Pero su cara de alegría cambió apenas se dio cuenta que atrás de él se encontraban sentados los cuatro dirigentes de la Mesa de Enlace.

  • Una vez que el líder de la CGT vio que Cristina de Kirchner saludó a los dirigentes -sólo les estrechó la mano- optó por cambiar su actitud y también los saludó. Incluso con Eduardo Buzzi dialogó por unos minutos. «Lo único que los une a estos dos es que son peronistas. Deben estar hablando de los sindicatos y los trabajadores, es de lo único que pueden dialogar», se escuchó en el salón. 

  • «Moyano me dijo que hay que trabajar para retomar el diálogo y yo le dije que estoy de acuerdo, que esperamos que nos llamen», dijo Buzzi a este diario apenas terminó su conversación con el líder sindical. Pero el dirigente no pudo ocultar su sonrisa. Al parecer que no le creyó demasiado al titular de la CGT.

  • Segundos antes de que Cristina de Kirchner ingresara al salón, Buzzi recibió un mensaje de texto. Debió ser muy importante porque al dirigente no le importó que la mandataria comenzara a hablar, por el contrario contestó el mensaje y tardó un largo tiempo en dedicarse a escucharla.

  • Representantes del sector privado relacionados con los commodities agrícolas también estuvieron presentes en el evento. «Esperamos que empiece muy bien su gestión y estamos a su disposición», se les escuchó decir a altos directivos de la Bolsa y del Mercado a Término de Buenos Aires. 

  • «Es raro ver a Cristina de buen humor teniendo al campo en su propia casa», se rumoreó por un pasillo, y las carcajadas no tardaron en llegar. 

  • El diputado kirchnerista Carlos Kunkel también parecía estar de buen humor, de hecho ingresó al salón con una sonrisa -es raro verla en su rostro-, saludó a los funcionarios y se sentó en el lugar que la gente de ceremonial y protocolo le había reservado. Eso sí, a él ni Cristina pudo convencerlo de saludar a la Mesa de Enlace.

  • Durante el acto, el flamante ministro tuvo su propia hinchada. Muchas personas, sobre todo mujeres y niños, lo aplaudieron y gritaron su apellido. «Por lo menos hinchada tiene», dijo entre risas Biolcati. «Espero que nosotros estemos igual de contentos que ellos con él», agregó el titular de la SRA.

  • El nuevo ministro intentó evitar cruzarse con los periodistas, aunque algunos lograron alcanzarlo. Habló con sus pares y con otros funcionarios y luego de que anunció que habrá reunión el próximo lunes se retiró rápidamente con un grupo de asesores.

  • El campo quiso hacerse ver y llamar la atención durante el evento y optó, de manera equivocada, por llevar gente del sector vestida de gauchos que impedían el ingreso de los periodistas justo antes de que comenzara el acto. Incluso algunos se tuvieron que quedar afuera.

  • Antes de concurrir al juramento, los dirigentes rurales se reunieron en la sede de Coninagro para analizar qué decir en el evento. Sin embargo, la excusa fue perfecta para compartir un asado, bifes de chorizo, distintos vinos y helado.

  • A pesar de que los dirigentes habían planificado dar un mensaje en conjunto, todo les salió al revés. Hablaron por separado y hasta hubieron mensajes contradictorios, como por ejemplo la idea de retomar los paros si no hay una respuesta oficial a los problemas del agro.
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