4 de marzo 2011 - 12:01

Avión de EE.UU.: Justicia, cerca de archivar el caso

Timerman, 48 horas en Nueva York con clima distendido por crisis que resolverán aduaneros

Héctor Timerman
Héctor Timerman
Hoy a la mañana, cuando Héctor Timerman pise suelo neoyorquino -presidirá en nombre de la Argentina la primera reunión del Grupo de los 77+China en la ONU-, se conocerá el dictamen del juez Marcelo Aguinsky que ordenará el archivo en sede judicial del caso del avión de los Estados Unidos al que se le incautaron pertrechos militares sin la guía correspondiente, y que iban a ser usados en un curso de entrenamiento de agentes de la Policía Federal y de la Gendarmería. Timerman bromeaba anoche, antes de subir al avión, que viajaba sin equipaje para no arriesgarse a una celosa requisa del personal de las Aduanas de los EE.UU. en una hipotética retaliación al trato que le dieron los aduaneros criollos a los militares norteamericanos. Hasta dejó en Buenos Aires el botiquín con los específicos que tiene recetados para bajar la presión arterial y reducir el colesterol en sangre. No fuera que su nécessaire personal sufriera la suerte de la morfina y el paracetamol vencido que quisieron bagayear los norteamericanos.

El juez Aguinsky aprovechó esta semana cuando la presión política y diplomática de esta crisis se disipó para terminar de revisar el resultado del pedido de prueba que realizó cuando tomó la causa hace dos semanas. Anoche tenía lista la sentencia que dice que no hubo delito de contrabando -presunción que motivó la apertura de oficio de la causa judicial-, y que el expediente debe archivarse.

Esta medida presume que es la Aduana la que tiene que terminar el sumario abierto por presunta infracción aduanera y determinar si los norteamericanos deben pagar una multa y sufrir la incautación de los elementos secuestrados, entre los que hubo no sólo sustancias farmacéuticas, sino una colección de cotillón castrense (miras telescópicas láser, binoculares, cañones de reemplazo para armas largas) que estaba destinado, explicarían, a ser regalados a los policías argentinos y que, al tener ese destino, no podían figurar en un inventario.

Destino

La medida de Aguinsky le pasa el caso al Poder Ejecutivo, que tendrá la libertad de resolver en sede administrativa qué destino le quiere dar al trámite: si escalar en los reproches a los presuntos contrabandistas o hundir el affaire en el olvido. El cometido político de esta crisis ya está cumplido: manifestó la pelea doctrinaria que hay en el Gobierno sobre la asistencia de militares estadounidenses a las policías argentinas. Esto ha sido una costumbre nunca puesta en cuestión por los Gobiernos argentinos -ni el de las presidencias Kirchner durante siete años- y que han promovido las dos partes. Los policías adquieren información, actualización, reciben viajes, viáticos y pertrechos. Los norteamericanos también se llevan información, promueven sus productos para seguridad, además de viajes y viáticos, que son la sal de la vida para los burócratas.

Desde la asunción de Nilda Garré en el Ministerio de Seguridad, esa relación entró en revisión a la luz de la hipótesis de que recibir entrenamiento militar de los EE.UU. es una intromisión en asuntos internos y que, más grave, inocula a los policías criollos con la doctrina que sostiene ese país sobre la conveniencia de que los militares participen en la represión del narcotráfico y el terrorismo. Esa teoría -entienden en el círculo Garré- es una invitación al renacimiento del militarismo cuya médula conoció cuando era ministra de Defensa. El incidente del avión sirvió para que estallase dentro del Gobierno el debate que se zanjó, obviamente, con el triunfo de Garré.

Nunca más queremos que haya asesores militares de EE.UU. en la Argentina, repiten los funcionarios sobre este asunto, algo que ha servido además para ordenar la puja sorda entre los ministros del gabinete, en donde Garré convive con Aníbal Fernández y Julio Alak, quienes nunca pusieron en cuestión esas asesorías cuando condujeron las fuerzas de seguridad.

Con el clima descomprimido por el silencio oficial sobre la crisis y la decisión de Aguinsky que se conocerá hoy, Timerman pasará 48 horas en Nueva York. Hoy tiene previsto reunirse con el titular de la ONU, Ban Ki-moon, y presidir en nombre del país la primera reunión del Grupo de los 77+China, que integran 131 países emergentes más China, en la cual se discutirán documentos sobre la agenda económica y financiera internacional, medioambiente, asistencia humanitaria y migraciones.

Al mediodía, el canciller, junto al representante ante la ONU Jorge Argüello, almorzará con miembros del Comité de Descolonización ante quienes la Argentina reclama por sus derechos en Malvinas. Mañana dedicará el día a reunirse con Alfredo Chiaradía, embajador en Washington, de quien recibirá un informe sobre su gestión y a quien instruirá Timerman sobre lo que tiene que hacer en adelante. Timerman no tiene previsto en este viaje -que terminará mañana a la noche- ningún contacto con autoridades del Gobierno de los EE.UU., que está tan interesado como el de Buenos Aires en enterrar el entripado del avión.

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