Las autoridades que encabezan el rastrillaje aseguraron que aún no tienen “pistas firmes” de lo que pudo haber ocurrido con la aeronave desaparecida.
Búsqueda. La Prefectura realizó rastrillajes desde el agua y la tierra. La búsqueda ayer abarcó un radio de unos 200 kilómetros cuadrados.
La búsqueda de la avioneta que desapareció hace diez días en la zona del Delta se intensificó ayer con la utilización de drones equipados con sensores térmicos e infrarrojos, y las tareas se centraron en la zona de Escobar y Zárate, particularmente al norte de la desembocadura del río Luján, informaron fuentes del operativo.
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"El tiempo ha mejorado considerablemente en la zona, lo que nos permitió desplegar al máximo nuestro equipamiento aéreo, pero en especial el trabajo con los drones que cuentan con seis sensores que nos permitieron efectuar un peinado mucho más profundo y específico", indicaron esas fuentes, que desestimaron que exista hasta el momento "alguna pista firme" respecto de lo que ocurrió con el avión. "Se dieron algunos hechos que fueron oportunamente investigados. Esto forma parte del trabajo. No podemos dejar ningún indicio sin investigar, aunque desde el comienzo se presente como improbable", aclararon.
Algunas señales que podrían haber correspondido a una baliza movilizaron el martes a las lanchas de Prefectura Naval sin resultados positivos. "Estos hechos se dan todos los días, pero no hay nada hasta el momento que nos indique qué pasó con el avión", remarcaron las fuentes.
Desde la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) aseguraron que se están realizando múltiples rastrillajes. "La búsqueda se fundamenta hoy en un radio de 200 kilómetros aprovechando el buen tiempo y el hecho de que no hay nubes de baja altura", añadieron en el organismo.
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