1 de diciembre 2011 - 00:00

Azerbaiyán, lección para Chávez: cómo se puede aprovechar el petróleo

El presidente azerí, Ilham Aliyev, gobierna su país de manera inflexible, pero parece aprovechar la riqueza petrolera para llevar a cabo una rápida modernización.
El presidente azerí, Ilham Aliyev, gobierna su país de manera inflexible, pero parece aprovechar la riqueza petrolera para llevar a cabo una rápida modernización.
Tanto que mira (y viaja) Hugo Chávez hacia Rusia, Bielorrusia e Irán, bien le valdría reenfocar en ese vecindario y observar a Azerbaiyán, la exrepública soviética recostada sobre el mar Caspio. Como Venezuela, con 297.000 millones de barriles de crudo en reservas, Azerbaiyán, con 2,6 billones de m3 de gas comprobados, cuenta también con las mayores del mundo. Ambos países, desde los 90, repiten un mismo apellido en el poder: Chávez preside sobre los venezolanos desde 1999; Heydar Aliyev (1997-2003) primero y luego su hijo Ilham gobiernan a los azeríes desde su «segunda independencia» (de la URSS; la primera había sido en 1918).

Como Chávez, que intenta legitimar su perpetuidad en el sillón presidencial mediante plebiscitos para reformar la Constitución venezolana, Ilham Aliyev, después de haber sido reelecto en 2008 con el 87%, en 2009, embriagado por los votos, no pudo sino ceder a la tentación y, por las dudas, reformó la azerí. Resultado: se suprimieron los impedimentos para la reelección, se restringió en varios aspectos la libertad de prensa.

En la relación con Washington, sin embargo, difieren. Así como a la Casa Blanca le interesa mantener bajo cuerda la cordialidad con el palacio de Miraflores (noblesse oblige, un promedio de 900.000 barriles de crudo venezolano se exportan diariamente a EE.UU.), así también el Gobierno de Washington cuida su relación con el de Bakú, la ciudad capital y principal puerto del Caspio. Azerbaiyán no es sólo un proveedor alternativo al crudo y gas ruso para los aliados europeos de EE.UU., sino que por su territorio pasan las tropas estadounidenses camino a Afganistán. Valor estratégico.

Pero, al revés que Caracas, el Gobierno de Bakú muestra coherencia en sus cartas. «Estamos ubicados en la parte sudoriental del Cáucaso, nuestra población es musulmana, pero nos inclinamos hacia Occidente», dijo a Ámbito Financiero Elman Abdullayev, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, quien con una delegación de parlamentarios y académicos azeríes visitó Buenos Aires la semana pasada. «Estamos en el cruce de caminos entre Oriente y Occidente; nuestra principal herramienta en política exterior es el multiculturalismo, que defenderemos durante 2012 y 2013 como miembros rotativos del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas», agregó.

«Necesitamos el apoyo de Europa y EE.UU. para el tendido de los gasoductos y oleoductos transcaspianos», dijo a este diario Asim Mollasade, parlamentario del opositor Partido de la Reforma Democrática (centroderecha). Junto con Georgia, Ucrania y Turquía, Azerbaiyán promueve los ductos que circunvalan territorio ruso. «Esta alianza energética conecta Asia Central con Europa», señaló a Ámbito Financiero el parlamentario Ceyhun Osmanli, del partido oficial. Inmediatamente, Osmanli agrega que «Azerbaiyán se relaciona, desde la diversidad e independencia de culturas, con sus vecinos y con el mundo: la excepción es Armenia.»

«Perdimos el 20% de nuestro territorio porque en los 90 Rusia, Armenia y Turquía buscaron castigarnos por nuestro apoyo a la OTAN», explica Mollasade, para agregar que hoy, con una población de 9,2 millones, Azerbaiyán tiene un millón de desplazados, consecuencia de la ocupación militar por parte de Armenia de «territorio azerí como es el de Nagorno-Karabaj», un enclave étnicamente armenio reivindicado por Ereván.

Sin embargo, la necesidad (de los ductos) tiene cara de hereje. «Turquía es un líder regional, y es el ejemplo más fantástico de un Estado secular con una población islámica», dijo este parlamentario, sin ocultar su admiración por Ankara. «En cambio, nuestro otro vecino, Irán, nos odia tanto como Armenia», prosiguió. Según Mollasade, «hay pruebas contundentes de la cooperación de Armenia con Irán en materia nuclear».

Si una política exterior así de contundentemente definida diferencia a Bakú de Caracas, también las distingue el manejo de los recursos y su derrame sobre la población. Según el Banco Mundial, Azerbaiyán redujo su índice de pobreza del 49% en 2001 al 9% en 2010. Su ingreso per cápita actual está en u$s 5.800, la inflación anual en el 5,7%, y el crecimiento del PBI en el 5% (en los últimos siete años el promedio fue del 17%, con récord en 2006 del 34,5%). Las reservas del Banco Central llegan a u$s 38.000 millones, además de contar con un Fondo Estatal de Petróleo (SOFAZ) de u$s 30.000 millones acumulados como medida anticíclica.

¿Y en Venezuela? Con el 90% de los ingresos provenientes del petróleo, Chávez pudo aprovechar las subas del precio del crudo. De acuerdo con la Cepal, la tasa de pobreza venezolana se redujo del 49,8% en 1999 al 28,5% en 2007. Hoy, las cifras oficiales indican que hay un 26,4% de pobres y el déficit habitacional afecta a 3 millones de venezolanos (de un total de 28,1 millones). Entre 2004 y 2008 (en julio de 2008 el barril tocó u$s 122,40), Venezuela tuvo una tasa de crecimiento positiva, aunque a fines de 2008 (con el barril a u$s 63,49) la inflación ya se había disparado al 43% y el crecimiento se desaceleró.

Con una inflación actual que ronda el 30%, las reservas del Banco Central de Venezuela están en u$s 27.770 millones. ¿Fondo soberano o fondo anticíclico? Con Chávez es al revés: PDVSA, la petrolera estatal, que billetea todos los gastos y veleidades políticas del bolivariano, tiene una deuda de u$s 25.000 millones en libros, a lo que se le añaden u$s 36.000 millones que se le deben a China en concepto de ventas cobradas por anticipado, además de una deuda de u$s 13.500 millones con el Banco Central, y cerca de u$s 30.000 millones que se estima costarían los juicios por arbitraje por la estatización de las inversiones de Exxon-Mobil y Conoco-Phillips.

Mientras tanto, el Gobierno de Ilham Aliyev eximió de impuestos a la importación de bienes de capital para las industrias petrolera, de gas y agropecuaria. Para 2011, se estima una inversión extranjera directa de u$s 3.100 millones. Van u$s 98.000 millones en la década, de los cuales u$s 42.000 fueron hacia el sector de petróleo y gas. «Ahora queremos hacer de nuestra ubicación geográfica estratégica un hub para la información y las comunicaciones, pero también buscamos comprar tecnología argentina para desarrollar nuestra agroindustria», dijo el embajador Mammad Ahmadzada. «En la diversidad está la seguridad», nos aclara. La producción diaria actual es de un millón de barriles de crudo y de 589.000 m3 de gas.

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