Báez seguirá preso: hoy declara de nuevo y mañana le toca a su hijo

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  Lázaro Báez cumplirá un mes en prisión y así seguirá. La Cámara Federal de Casación Penal rechazó ayer un recurso para eximirlo de la cárcel, mientras que la Sala II de la Cámara Federal convocó a una audiencia el próximo 16 de mayo para definir si ratifica su procesamiento en la causa por la que está acusado de lavado de dinero. Hoy está convocado a ampliar su declaración indagatoria ante el juez Sebastián Casanello -lo mismo tendrá que hacer mañana su hijo Martín- luego de la serie de allanamientos a sus propiedades en el sur del país, donde se detectaron más fincas a su nombre que no estaban bajo la lupa de la Justicia hasta esta etapa de la investigación. Luego de la audiencia que llevarán a cabo sus superiores, en relación con todos los procesados, la Cámara deberá ratificar o modificar el criterio del magistrado, quien dispuso, además, otorgar "en guarda" a la Biblioteca Nacional los ejemplares de libros incunables hallados en las estancias del empresario.
En su primera indagatoria tras ser detenido hace un mes, Báez no respondió preguntas y presentó un escrito pero estuvo limitada al video que mostraba a su hijo Martín dentro de la exfinanciera SGI contando una millonaria suma de dólares. Ahora Casanello le preguntará además sobre otro tramo de la causa por lavado de activos en la que está implicado el abogado de Báez, Jorge Chueco, también detenido. Es parte de lo que le exigió la Cámara Federal cuando validó la detención del empresario ligado a la obra pública: que dirija la investigación hacia la repatriación de fondos a través del vidrioso holding Helvetic Services Group. Chueco está acusado por la firma de nueve cheques vinculados al contrabando de divisas a raíz de haberse fugado del país unos 50 millones de dólares reingresados luego con la compra de bonos de deuda soberana que fueron después depositados en las cuentas de Austral Construcciones, la nave insignia del empresario. Casanello definirá en las próximas horas el procesamiento de Chueco a quien indagó luego de que fuera capturado en Paraguay, adonde fugó vía Misiones. Este es el principal antecedente para que quede detenido.
Presunción
Casanello
también ordenó, basado en el artículo 23 del Código Penal, que una colección de libros secuestrados en una chacra santacruceña de Báez que se presume tienen un "alto valor cultural, histórico y económico" sean entregados, en custodia, a la Biblioteca Nacional hasta que haya un veredicto en la causa por lavado de activos. Luego que esa eventual sentencia quede firme, se podrá proceder al decomiso definitivo de los bienes cuya obtención sea considerada ilícita. El juez ya dio señales de que su objetivo es lograr el "recupero" de esos activos.
En tanto, la sala II de la Cámara Federal porteña convocó para el 16 de mayo próximo a una audiencia previa a resolver las apelaciones presentadas por todos los procesados en el caso, entre ellos Lázaro y Martín Báez, el también preso contador Daniel Pérez Gadín y su hijo Sebastián y el exmarido de la vedette Ileana Calabró, Fabián Rossi. Los camaristas Horacio Cattani, Eduardo Farah y Martín Irurzun escucharán los argumentos contra el fallo de Casanello y luego quedarán en condiciones de resolver si lo confirman o revocan. Nada indica que vayan a modificar el criterio por el que el juez los procesó. También analizarán la prisión preventiva impuesta a Báez y a Pérez Gadin por supuesto "peligro de fuga" y entorpecimiento de la causa.
"Frío y cerrado". Así describieron, fuentes de la investigación, la conducta de Báez, quien hoy cumplirá un mes detenido, alojado en un sector de baja conflictividad del complejo Penitenciario Federal de Ezeiza.
El santacruceño no ha recibido más que las visitas de tres amigos y sus abogados, mientras pasa sus días en silencio, sin sociabilizar con sus compañeros de pabellón, respetando su rutina de dormir siesta y sin indicios de depresión, síntoma que atraviesa la mayoría de las personas privadas de su libertad durante la primera etapa de su encierro.
Visita
Por expresa instrucción suya, su familia no lo visita. Según la descripción aportada, los compañeros de pabellón de Báez son 14, todos mayores de 50 años y de baja conflictividad, condenados por delitos como evasión o estafa. No existe diálogo entre ellos porque Báez se muestra "desconfiado" y "aislado", aunque, según afirman, come la comida del Servicio Penitenciario y no solicita ningún trato especial para la alimentación. En su celda de 7 metros por 5, el empresario no tiene libros, televisión ni radio, algo que les proveen siempre sus familiares o amigos, y tampoco mucha ropa sino apenas "tres joggings que se los va cambiando, un par de remeras, un buzo, y zapatillas, todo sin marca". No consume otra medicación que la prescripta por los medios del Servicio, debido a su diabetes y alta presión. Como no está condenado, no tiene obligación de participar de actividades laborales o recreativas dentro de la cárcel, donde sí pasa las horas reunido a diario con sus abogados, delineando su estrategia defensiva, que hoy tendrá un nuevo capítulo.

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