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Baja de la soja derrumbó un 30% alquileres rurales
Además, en el norte y centro del país el negocio inmobiliario rural está totalmente paralizado no sólo por la caída de la oleaginosa sino por la incertidumbre que tienen los inversores con respecto a las políticas agropecuarias del Gobierno y a la sequía que afecta al país, la peor de los últimos cien años.
Los valores de los campos cayeron debido a la sobreoferta de alquileres, ya que los dueños no tienen incentivo para producir y deciden arrendarlos. Los campos que más se alquilan son los de los pequeños productores, que oscilan entre 400 y 500 hectáreas, que optan por alquilarlos a pooles de siembra y se retiran a las ciudades para buscar otro trabajo. En las principales zonas productivas de Entre Ríos el alquiler de una hectárea vale hoy u$s 6.000. El año pasado se cotizaba entre un 25% y un 30% más, es decir u$s 7.800, según coinciden distintas inmobiliarias de esa provincia.
En Pergamino, provincia de Buenos Aires, la hectárea cuesta hoy alrededor de u$s 9.000, pero el año pasado se cotizaba a u$s 11.700.
«Después de las elecciones hubo muchas consultas por parte de grupos inversores, pero ahora el negocio rural inmobiliario está estancado. La sequía, las malas políticas del Gobierno para el sector, la caída de los precios de la soja y la escasez de gasoil hacen que los inversores decidan no alquilar campos e inviertan la plata en otro sector», dijo a Ambito Financiero Juan Adolfo Leiva de Raíces Inmobiliaria. También en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y La Pampa los valores para alquilar mermaron alrededor del 30%.
«Hay menos demanda de campos para alquilar debido a las importantes bajas de la soja y porque a pesar de que los insumos bajaron siguen siendo caros, principalmente para los productores que no superan las 400 hectáreas», explicó a este diario Pedro Nordheimer, de la inmobiliaria rural que lleva su apellido.
«La política del Gobierno no puede ser peor para el sector. La rentabilidad de los cultivos es muy baja porque el Gobierno no ayuda, por el contrario perjudica. Eso hace que los alquileres bajen, nadie quiere producir a pérdida», agregó Nordheimer.
El precio del gasoil y de los insumos también influyen de manera negativa en los alquileres rurales. Según inversores entrerrianos hoy el gasoil -a pesar de que para el sector productivo está subsidiado por el Gobierno- escasea y por eso llega a cotizarse a $ 3 por litro cuando debería valer $ 1,40 el litro.
«Si bien el valor de la soja es el principal factor que influye en los alquileres también los altos precios del gasoil, los insumos y las semillas hacen que los inversores que hasta el año pasado apostaban al campo hoy se alejen del negocio», explicó Nordheimer.
Por otra parte, la realidad muestra que los arrendatarios sólo siembran soja ya que es el cultivo con menor riesgo y el más rentable. «En Entre Ríos hoy sólo vemos soja, no porque el maíz o el trigo no sean rentables sino porque la soja aguanta mucho más la sequía y es muchísimo más rentable que el resto de los cultivos», culminó Leiva.

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