26 de agosto 2015 - 00:00

Bajarán fuerte en 2016 ingresos por retenciones

Dilma Rousseff
Dilma Rousseff
En los últimos dos años el ingreso de divisas por exportaciones agropecuarias ha sufrido una de las mayores bajas interanuales desde 2011 y ésta se consolida en las proyecciones de la próxima cosecha. Para 2016 estamos proyectando un ingreso de divisas, por parte del sector agroexportador, de u$s 22,615 millones, muy lejos de los

u$s 33.632 millones que ingresaron en 2014, confirmando una caída de u$s 11.017 millones y con una baja de

u$s 3.096 millones con respecto a las proyecciones de ingreso de la campaña actual 2015. Una pérdida proyectada, en el ingreso de divisas, de u$s 13,413 millones entre 2014 y el futuro que se proyecta en 2016. Esta caída en el ingreso de dólares explica la fuerte reducción que ha venido experimentando el superávit comercial y la escasez de dólares en el sistema financiero. El ingreso por retenciones en 2016 se proyecta también en el nivel más bajo del último quinquenio, en u$s 6.400 millones, contra u$s 7.220 millones estimados para el año actual , y u$s 10.000 millones que ingresaron en 2014.

El atraso del tipo de cambio, el aumento del costo en dólares de bienes y servicios ajustados por inflación en pesos, junto con la fuerte baja que se ha producido en el precio de las materias primas agrícolas está produciendo la quiebra del sector productivo y agroexportador. La Argentina, granero del mundo durante los últimos 150 años, ha ido perdiendo participación en el comercio de alimentos a nivel mundial. La política de limitar o cerrar las exportaciones de alimentos puede llegar a justificarse si se tratara de un país sin capacidad para producirlos y sin posibilidad de generar saldos exportables. Pero la Argentina, potencia agroalimentaria mundial, tiene recursos suficientes para satisfacer la demanda interna de su población, y además para generar saldos exportables y proveer de alimentos a 500 millones de habitantes. Por este motivo, la Argentina llegó a ocupar los primeros puestos en exportación de agroalimentos, tanto proteínas vegetales como proteínas animales y lácteos.

Ésta es una crisis consecuencia de las erróneas políticas agroexportadoras. La baja que se produjo en los mercados afecta a todos los países productores y exportadores por igual, como es el caso del resto de los países socios del Mercosur. Sin embargo, en ellos no se ha producido caída en las exportaciones, sino todo lo contrario. Cómo se explica si no que Uruguay y Paraguay están exportando más carne vacuna que la Argentina. Cómo se explica que el Brasil de Dilma Rousseff, principal importador de trigo de la Argentina, tuvo que recurrir a las importaciones de trigo de Estados Unidos, Canadá y Rusia, pues el Gobierno, en defensa de la mesa de los argentinos, ha decidido prohibir en la práctica las exportaciones de trigo. Cómo se puede entender que Rusia, principal importador de trigo y de maíz de la Argentina en la década del 80, es hoy el primer exportador mundial de trigo y segundo exportador mundial de maíz.

Sin embargo, no todo hay que verlo desde el lado negativo: en 2016 la Argentina tendrá la oportunidad histórica de comenzar a recuperar su participación en el mercado mundial. Y para ello hacen falta definiciones claras de todos los candidatos que aspiran a la presidencia de la Nación. Por ejemplo, un anuncio de baja o de quita en la retenciones de maíz al 10% , antes de las elecciones presidenciales, puede lograr revertir la baja en la intención de superficie de siembra de dicho cultivo que hoy se proyecta en el mercado. Y puede generar un aumento de la superficie de maíz de 1 millón de hectáreas, un aumento de la producción y saldos exportables de 10 millones de toneladas. Traducido en ingreso de divisas podrán ingresar u$s 1.700 millones adicionales y la recaudación por retenciones se verá reducida en sólo u$s 82 millones. Es decir, el costo fiscal de bajar las retenciones del maíz al 10% es de u$s 82 millones y contra esto el ingreso de divisas aumentaría en u$s 1.700 millones. Estamos ante un círculo virtuoso; habrá mayores exportaciones, mayor ingreso de dólares y más recaudación por impuestos directos e indirectos, y lo mismo sucederá si se bajan o eliminan retenciones a los productos de las economías regionales y a cultivos como el girasol, la quinoa, el amaranto o la chía. Si todos, productores y Gobierno, apuestan a un solo cultivo, la soja, y el precio de la posición mayo 2016 de la nueva cosecha llegara a los 200 u$s/t ya que el cierre del pasado lunes negro en el MATBA fue de 209 u$s/t, entonces tendremos un problema mucho mayor al no diversificar la matriz productiva y estar expuestos a un solo cultivo, donde el principal comprador e importador del mundo es China, país con serios problemas en su actividad económica y con nubarrones en su horizonte en el corto plazo, que podría afectar al precio internacional de la soja.

(*) Consultor de empresas.

Dejá tu comentario