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Bajo escraches, Duhalde da señal a Macri y a Lole
El episodio, ayer al mediodía, involucró a Eduardo Duhalde y a su mujer, Chiche, tras participar del programa de TV «Almorzando con Mirtha Legrand». A la salida del canal, fue agredido verbalmente y le lanzaron huevos. Hubo, además, forcejeos entre manifestantes y policías.
Fue, en 48 horas, el segundo hecho de esa naturaleza. La diferencia estuvo en el origen del escrache: el lunes, en San Nicolás, militantes de la UOCRA de San Pedro coparon un salón donde Felipe Solá hacía un acto y lo obligaron a improvisar el show en un balcón.
Los afiliados al gremio que, a nivel nacional, conduce Gerardo Morales se identificaron abiertamente con los Kirchner. Ayer, en cambio, la movilización contra Duhalde la organizó el Frente Darío Santillán, ligado a sectores de izquierda enfrentados con el Gobierno.
En rigor, el sábado pasado, ese sector se topó con una columna de piqueteros K, encabezadas por el Movimiento Evita, durante los actos de homenaje por los ocho años de la masacre del puente Pueyrredón, donde la Policía asesinó a Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.
En el último tiempo, el ex presidente se mueve con extremo cuidado por temor a escraches y agresiones. Mantiene en reserva, incluso, varias de sus actividades. Apunta, en ese sentido, sus críticas al Gobierno. Ayer, en concreto, responsabilizó al «hijo de (Néstor) Kirchner».
Máximo Kirchner es el jefe en las sombras de La Cámpora, una de las organizaciones que participaron el sábado de los actos por los ocho años de la Masacre de Avellaneda, ocurrida durante el interinato presidencial de Duhalde, por lo cual las organizaciones piqueteras, pro y anti-K, coinciden en responsabilizar al ex presidente.
Sin embargo, disiente sobre el grado de «complicidad» de los Kirchner que fueron, hasta 2005, aliados de Duhalde.
La Argentina «está en un pico de violencia muy alto» dijo, durante el almuerzo, el ex gobernador y señaló que «son los mismos de siempre, ya sé que (Kirchner) tiene preparado algo similar para cuando yo vaya a Rosario», anticipó.
Afuera, en tanto, el Frente Darío Santillán daba su propia versión de los hechos: «Duhalde, no te persigue la SIDE, te escracha el pueblo pidiendo justicia», señaló el comunicado firmado por organizaciones de izquierda no kirchneristas como el FPDS, la Juventud Rebelde 20 de diciembre y el Socialismo Libertario.
Eclipsado por ese hecho, el paso de Duhalde por la mesa de Mirtha Legrand dejó, apenas, algunos indicios que ratifican la intención del ex presidente de promover, desde el PJ disidente, un esquema de unidad que incluya a Carlos Reutemann y, además, a Mauricio Macri.
Días atrás, Duhalde planteó la posibilidad -o la intención- de acercar al jefe de Gobierno porteño al armado que, semanas atrás, comenzaron a cincelar referentes anti-K como Solá, Francisco de Narváez, Ramón Puerta, los hermanos Rodríguez Saá y Reutemann.
Ayer, en tanto, envió un mensaje al santafesino horas antes de desembarcar en su provincia y en un gesto de distensión luego de los cruces en los que el senador respondió con dureza, y sin ningún tipo de eufemismos, las pretensiones del duhaldismo para que acepte ser candidato presidencial.
«Es cierto que Reutemann habla poco, pero sabe conducir. Es un hombre importante de la política argentina» le tiró flores, ayer, al ex piloto de F-1 con quien, en principio, no tiene previsto cruzarse durante su estadía en Santa Fe.
En un raid de dos días, el ex presidente estará con representantes del Foro de Universidades, pasará por la Bolsa de Comercio de Rosario y por la noche, disertará en la Asociación de Dirigentes de Empresa de Santa Fe.
En tanto, mañana tendrá contactos con la prensa, hará un paso por la Bolsa de Comercio de Santa Fe y se reunirá con dirigentes del departamento La Capital y departamentos del centro y norte de Santa Fe, como parte de la gira de instalación de su candidatura presidencial.


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