- ámbito
- Edición Impresa
Bajo fuego, Moyano muestra tropa con ilusión diezmada
Hugo Moyano
La CGT nunca suturó la herida de una fractura todavía expuesta, los intendentes del PJ se amotinaron contra su pretensión expansiva y, para completar la maldición, estalló el escándalo de los medicamentos truchos y su conexión con las obras sociales sindicales.
Bajo ese fuego triple, la emulación vandorista del camionero y sus aliados se fue licuando y de un show casi proclamatorio de un Moyano 2011 o, más realista, su entronización en el olimpo de los jefes del PJ, se pasó a una cumbre diezmada más defensiva que ofensiva.
Con esa escenografía política de fondo, Moyano encabezará hoy, en Mar del Plata, el Primer Encuentro Nacional del Sindicalismo Peronista. Hasta el sitio aporta extrañeza: el hotel 13 de Junio, de Luz y Fuerza, gremio de Oscar Lescano, uno de sus voluptuosos duelistas en la CGT.
Visión política
De allí surgirá la Corriente Sindical Peronista -se pensó, en un momento, llamarla Juan Domingo Perón, pero Gerónimo Venegas les ganó de mano- y se glosará la visión política sobre el país y el peronismo que expresa ese núcleo sindical con algunas pinceladas críticas.
Salvo una sorpresa, anoche improbable, no habrá dirigentes de peso -fuera de la cúpula sindical moyanista y sus delegados en el Congreso, como Héctor Recalde o Julio Piumato- en la cita. No está prevista la aparición de Néstor Kirchner ni de Daniel Scioli.
«Es un espacio político autónomo» explicó, ayer, Juan Carlos Schmid (Dragado), uno de los ordenadores, junto con Omar Viviani (taxis); Omar Plaini (Canillitas), y Omar «Caballo» Suárez (SOMU), del operativo de irrupción de Moyano en el ring electoral.
Es más; la declaración de Mar del Plata, que servirá como documento fundacional de la corriente moyanista, reserva algunos párrafos a la falta de discusión profunda en el PJ, que se limita a «discutir candidaturas», y busca instalarse como una tribu sin patrocinio.
Por eso, ni Kirchner, ni Scioli ni Alberto Balestrini, jefe del PJ bonaerense, fueron invitados. ¿Figuró, en algún momento, en el interés del ex presidente, el gobernador o su vice, por aparecer en una foto con sindicalistas en medio del escándalo con las obras sociales?
Ese asunto, urticante, contaminó el encuentro. En el debate, que comenzará a media mañana, tendrá un espacio porque una de las 10 comisiones de discusión lleva ese título. No estará Juan José Zanola, jefe de La Bancaria, y sospechado por sus vínculos con Néstor Lorenzo, el zar de los medicamentos.
Una foto del bancario hubiese sido, más allá de la silenciosa solidaridad de sus colegas de la CGT, una postal incómoda. Igual, en su lugar, irá Eduardo Berrospe, secretario de Prensa de La Bancaria y operador de Zanola.
Se deslizará, se anticipaba anoche desde Mar del Plata, una defensa a que las obras sociales sindicales atienden a 16 millones de argentinos y son, según el autoelogio de la jerarquía cegetista, un actor imprescindible del sistema de salud.
Anoche, se habían acreditado 400 dirigentes y hoy, según la organización, se espera que más de 500 participen del debate en las comisiones y quizá 1.000 estén durante el acto de cierre donde Moyano será el único orador. El tono de ese discurso es una incógnita.
¿Aparecerá, hoy en Mar del Plata, el Moyano versión hiperkirchnerista que encabezó el acto del 30 de abril en la 9 de julio o, temeroso de una conspiración con el tema obras sociales, el camionero deslizará alguna acechanza contra la Casa Rosada?
A principios de esta semana, el camionero escuchó de boca de Aníbal Fernández mensajes de calma. Pero horas después, desde la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS), Ricardo Bellagio dispuso una serie de medidas que, como mínimo, inquietan a los jerarcas sindicales.
Desafío
Por eso, eran sugerentes algunas frases que discutían anoche los moyanistas respecto de que en el PJ, con la «actual conducción», no están dadas las condiciones para protagonizar un debate sobre un proyecto de país. Algunos oídos, al atardecer, van a arder.
En ese tono, invitarán al «desafío de una construcción política que no sea sólo para discutir candidaturas». Si esa línea discursiva sobrevive hasta esta tarde, Moyano estará bombardeando a Scioli, jefe heredero del PJ nacional, y a Balestrini, del bonaerense.
Casi un autoatentado: él ocupa vicepresidencias en ambas conducciones. Detalle: Kirchner, formalmente, no ocupa ningún cargo partidario luego de renunciar, el 29 de junio, al PJ. En su metralla, el camionero preserva -al menos por omisión- al patagónico.
Debajo de ese tumulto, anida la fantasía de alguna candidatura que, de todos modos, no alcanza para ocultar lo más obvio: la mitad de la CGT no estará en Mar del Plata, no sólo por la ausencia de «gordos» e «independientes», sino porque faltarán sus aliados históricos de la UTA.


Dejá tu comentario