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Bajo inédito asedio de los narcos, Calderón echó al 9% de la Policía
Familiares de personas detenidas o desaparecidas protestaron ayer en Monterrey. Son víctimas del narcotráfico, razones políticas o trata de personas. A la derecha, paramédicos atienden a un hombre que fue víctima de un tiroteo en la capital mexicana.
La salida de los 3.200 uniformados es sólo la primera fase de un proceso que puede reducir aún más el personal de esta institución, ya que otros 1.020 efectivos no pudieron pasar los «exámenes de control de confianza» y quedaron a las puertas de la expulsión. Del grupo de los despedidos, sobre 465 pesan una serie de delitos, explicó ayer Facundo Rosas, comisionado general de la Policía Federal.
Reducción
Con las expulsiones anunciadas ayer, la plantilla de la Policía Federal se redujo a 31.300 agentes activos, frente a los 34.500 con los que contaba. Rosas detalló que desde el 18 de mayo pasado, cuando entró en vigor un nuevo reglamento de la Policía Federal, comenzó un «proceso permanente» de depuración.
Los cesados están en «todas las áreas» de la Policía y quedan automáticamente vetados para acceder a otras corporaciones estatales o municipales. Fuentes de la Policía, cuerpo que encabeza el combate al narcotráfico junto al Ejército y la Marina, indicaron que la principal preocupación es que los efectivos desplazados pasen a formar parte de actividades ilícitas, especialmente carteles de la droga. Una de las bandas más activas es la de Los Zetas, que domina en el estado de Tamaulipas, y está fundada por militares de elite que estaban encargados de combatir a los narcos.
Edna Jaime, directora general de México Evalúa -un centro especializado en medir la eficacia de la gestión gubernamental-, alertó que la purga, a la que valora, sucede en un momento en el que el Gobierno de Calderón «está en una situación extremadamente delicada porque el tema de la violencia está fuera de control en algunas regiones, y su intervención en Ciudad Juárez no está dando resultados».
Víctimas
Según Jaime, por el momento «no hay ningún indicador» que permita afirmar que la estrategia de combate frontal contra el crimen organizado lanzada por el mandatario en diciembre de 2006 «está dando resultados», ni en asuntos como el secuestro, la extorsión y los homicidios, ni en incidencia delictiva en general. Desde entonces, 28.000 personas murieron en enfrentamientos.
Calderón eligió hace tres años desplazar a los policías y otorgar al Ejército el combate a las bandas en enclaves como Ciudad Juárez, y los resultados fueron catastróficos. Este año, el presidente conservador dio marcha atrás, al menos parcialmente, y devolvió a la Policía la gestión de la lucha en la ciudad, a la vez que anunció medidas de tipo social.
En estos momentos, el Gobierno trata de llegar a un acuerdo con las autoridades de los 32 distritos federales (31 estados y la capital) para coordinar la estrategia con las fuerzas locales, que suman 400.000 efectivos. En algunos pueblos de Nuevo León y Tamaulipas, los efectivos asesinados o desertados no pudieron ser reemplazados.
Paralelamente al anuncio de la purga, el estado de Veracruz fue escenario de un violento tiroteo entre militares y delincuentes, presuntamente del cartel de Los Zetas.
Los enfrentamientos habían comenzado la noche del domingo en la ciudad de Pánuco, de 35.000 habitantes, y continuaron hasta ayer a la mañana, 12 horas más tarde, según autoridades locales. El saldo fue de siete criminales y un militar muertos, cinco uniformados heridos y seis delincuentes detenidos.
Los pobladores de Pánuco vivieron una jornada de pánico. Los habitantes del centro se atrincheraron en sus casas y se tiraron al suelo para no ser alcanzados por las balas de los sicarios, según esos relatos.
Masacrados
El noreste de México vive en zozobra permanente. El martes pasado se descubrieran los cuerpos de 72 inmigrantes latinoamericanos en un rancho del estado de Tamaulipas, que habrían sido masacrados por Los Zetas, según el testimonio del único sobreviviente, el ecuatoriano Luis Fredy Lala. Éste fue trasladado en secreto en la madrugada de ayer a Ecuador en el avión presidencial y alojado en un lugar confidencial.
Agencias EFE, AFP y Reuters


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