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Bajo presión, Macri aceptó alejamiento de su jefe policial
Mauricio Macri ayer en el Palacio de Gobierno porteño junto al ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro (der.), y el secretario general, Marcos Peña (izq.), al anunciar la renuncia de Jorge Palacios.
Fue la puja más larga que sostuvo el jefe de Gobierno porteño ante una decisión que se transformó en blanco de todos sus opositores. El lunes, el fiscal de la causa AMIA, Alberto Nisman, había manifestado su convencimiento de que Palacios debía ser procesado por las acusaciones de supuestamente haber ocultado pruebas en la investigación del atentado. Esa afirmación habría dado lugar a la catarata de críticas y la supuesta información acerca de las probabilidades de que así lo decidiera la Justicia.
Un tema controvertido en las relaciones del policía es que además, el ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro es amigo personal del juez que lleva el caso, Ariel Lijo, tal como lo admitió el funcionario durante una ronda, el mes pasado, con legisladores a los que explicó los beneficios de la designación del ahora renunciante.
Macri confirmó la noticia en una conferencia de prensa junto a Montenegro y el secretario general Marcos Peña, en la que exaltó las «calidades y cualidades» del policía y se manifestó «sorprendido» por la renuncia. El anuncio se produjo después de una reunión con Montenegro, quien se mostró incómodo durante la presentación.
Macri recibió silbatinas y duras críticas en el último acto de la comunidad judía de recordatorio del atentado a la AMIA, mientras que la oposición política se embarcó en actos y recolección de firmas para lograr el desplazamiento. Ayer, el jefe de Gobierno porteño reprochó esas quejas y volvió a asegurar que Palacios era «el más idóneo» para desempeñar el puesto para el cual había sido designado. A Macri ya lo venía asesorando en cuestiones de seguridad y hasta fue reacio a tomar el cargo de la nueva fuerza. Se conocen desde que el policía lo rescató cuando estuvo secuestrado. También se desempeñó en Boca junto al jefe porteño. Pero ayer, apagó el teléfono pasado el mediodía y no atendió ni a amigos ni a funcionarios.
Cerca del mediodía le entregó personalmente la renuncia a Montenegro, pero, además, ayer en el Gobierno porteño un grupo de funcionarios y diputados comentó que existiría un mail enviado a Macri por el policía en el que daría cuenta de la dificultad para conseguir los recursos necesarios para activar la Policía Metropolitana. Montenegro, vocero de la decisión ante el resto del gabinete, aseguró que la renuncia obedeció a presiones familiares ante la difusión de los cuestionamientos. Palacios habría estado el domingo junto a su madre quien no se encontraría bien de salud y se habría visto dolida por la polémica en torno a su cargo. También las quejas de Palacios por la demora en el envío de fondos para la compra de patrulleros eran comentadas en los pasillos, del Palacio de Bolívar 1, pero estarían destinadas al jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, no sólo a Montenegro.
Macri consideró que la actitud del ex policía era «un gesto de grandeza para no complicar la gestión», y pidió «bajar las agresiones, para cuidar a esta nueva institución». Dijo que el «el tema se ha politizado» y acusó sólo a «algunos familiares» de las víctimas de la AMIA de desatar la polémica. Inclusive recordó que la DAIA había distinguido al policía. «Es el policía más condecorado de los últimos veinte años», aseguró Macri.
Montenegro rechazó que los dichos del fiscal pudieran tener que ver con la renuncia: «En la causa sólo pidió la indagatoria en octubre pasado», replicó el ministro, visiblemente molesto y escueto. También con un «no» respondió que nada tuvo que ver en la retirada las acusaciones de haber comprado un auto en la misma concesionaria donde se adquirieron patrulleros.
Montenegro confió que quiso «persuadir» al ex policía para que «revea» su renuncia.
«Hay que cuidar la nueva institución, que nace con los valores de transparencia, eficiencia y respeto a los derechos humanos», repitió Macri.
«Se ha politizado este tema y no se ha tenido en cuenta que la prioridad es la seguridad de los porteños», dijo el jefe de Gobierno.
Por el momento, el subjefe de la Policía Metropolitana, Osvaldo Chamorro ocupará el puesto del renunciante. Es un comisario que pasó a retiro junto con un centenar de agentes durante la gestión de Gustavo Beliz en 2004.
Finalmente Macri se lamentó por la dimisión y reclamó que «el principal problema hoy que tenemos todos es la inseguridad y algún día, esperemos que la Nación nos traspase lo que corresponde de la Federal».


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