14 de diciembre 2018 - 00:01

La espía del Kremlin se declaró culpable en Washington y evalúa aportar información

La mujer había logrado infiltrarse en las altas esferas del Capitolio para influir a favor de Moscú. Si colabora con las autoridades no iría a la cárcel.

CONSERVADORA. María Butina se había unido a organizaciones como la Asociación Nacional del Rifle. 
CONSERVADORA. María Butina se había unido a organizaciones como la Asociación Nacional del Rifle. 

Washington - María Butina, la espía rusa que fue detenida en julio pasado, se declaró ayer culpable de un cargo de espionaje en su contra ante un tribunal de Washington. La mujer, de 30 años, que logró infiltrarse en el Capitolio, admitió haber conspirado contra Estados Unidos, un delito que le podría acarrear una condena de hasta 5 años de prisión.

La mujer logró infiltrarse en las altas esferas de la política conservadora norteamericana desde 2015 hasta su detención en julio de 2018. A partir de ahora puede llegar a ser condenada a un máximo de cinco años de prisión, aunque la pena se puede reducir a cero si colabora con las autoridades locales ofreciendo información.

En resumen, Butina admitió haber conspirado con el influyente consultor del Partido Republicano, Paul Erickson, para, bajo las órdenes del Krelmin, tejer una red de comunicación secreta entre políticos locales para beneficiar al Gobierno de Vladímir Putin. La infiltrada deberá ahora aportar pruebas contra el hombre con quien trabajó de forma cercana y con el que mantuvo una relación romántica (se ha conocido una visita de él a Moscú en 2013). Erickson es un antiguo consejero del Partido Republicano que dirigió la campaña presidencial de Pat Buchanan en 1992.

De acuerdo con su propio testimonio, la mujer trabajó bajo las órdenes de Alexander Torshin, quien ocupaba un cargo importante en el Banco Central ruso, al mismo tiempo que se benefició de la ayuda económica de un oligarca multimillonario cercano a Moscú. A este último lee pidió 125.000 dólares con el objetivo conectarse con exponentes republicanos a través de una red de contactos en la Asociación Nacional del Rifle (NRA) y grupos religiosos conservadores.

La tarea de Butina iban en paralelo a los esfuerzos de Moscú para influir en la campaña presidencial de 2016 en la que se impuso Donald Trump frente a Hillary Clinton.

“Nuevamente exigimos a Washington que respete los derechos de Butina y la ponga en libertad cuanto antes”, sentenció ayer en una comparecencia de prensa la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, Maria Zajarova. Agregó que la diplomacia rusa le presta a Butina toda la asistencia necesaria en este “momento sumamente difícil para ella”. Según Zajarova, Butina es una “representante de la auténtica sociedad civil” y no ha hecho nada punible.

Agencia AFP y Ámbito Financiero

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