En el enfrentamiento, que dejó al menos cinco heridos, participaron unos 2.000 maestros y estudiantes y alrededor de 200 policías antimotines. Los manifestantes llevaban piedras, palos y petardos y la Policía les respondió también arrojando objetos y gases lacrimógenos.
La Policía detuvo a dos maestros, según denunciaron los manifestantes, y ante la tensión que se generó, un comandante policial se ofreció a irse "como garantía" a un campamento de los maestros, que exigían la liberación de sus compañeros.
Durante la marcha se arrojaron cócteles molotov contra la sede del Partido Revolucionario Institucional (PRI), del presidente Peña Nieto.
"Cerca de 400 personas lograron apoderarse del edificio del PRI y de algunos trabajadores, que luego dejaron en libertad", dijo Cuauhtémoc Salgado, dirigente estadual del partido oficialista.
Después de que los manifestantes prendieron fuego a las instalaciones del PRI, la Policía, con escudos y cascos, los persiguió para dispersarlos, pero después fueron los estudiantes y maestros los que avanzaron contra los uniformados.
Bomberos llegaron a la sede partidaria a apagar el incendio, mientras a unas cuantas calles se producían los enfrentamientos. Dos periodistas que llevaban el rostro cubierto para protegerse del gas lacrimógeno y estaban cerca de los policías fueron lastimados por los agentes.
La protesta de Chilpancingo, unos 280 kilómetros al sur de Ciudad de México, se produjo en reclamo de que se profundice la investigación sobre el paradero de los desaparecidos el 26 de septiembre, quienes tienen entre 18 y 21 años de edad.
Sicarios detenidos por el caso afirmaron que los estudiantes fueron asesinados y calcinados en un basural cerca de Iguala y que sus restos fueron arrojados a un río, pero las familias y compañeros de las víctimas no creen en esa versión y exigen intensificar la búsqueda.
La marcha se dio, además, un día después de que fuera bloqueado por estudiantes, padres y maestros durante tres horas el aeropuerto de Acapulco, la principal ciudad de Guerrero.
En las últimas semanas se han repetido manifestaciones tanto pacíficas como violentas por la desaparición de 43 estudiantes presuntamente masacrados por una organización de narcotraficantes, el cartel de Guerreros Unidos, en alianza con policías municipales. El caso sumió al Gobierno federal y al PRI en una grave crisis política.
La manifestación de ayer estuvo encabezada por la Coordinadora Estatal de Trabajadoras de la Educación en Guerrero (CETEG) y estudiantes de la Universidad de Guerrero, estado donde desaparecieron los jóvenes el 26 de septiembre después de ser detenidos por policías en la ciudad de Iguala, 200 kilómetros al sur de la capital.
En Chilpancingo, capital estatal, se realizó luego una reunión entre representantes del Gobierno de Peña Nieto y padres de los 43 jóvenes desaparecidos para instalar una comisión de seguimiento de las investigaciones.
En tanto, en un contexto de fuerte conmoción, miles de mexicanos en todo el país marcharon anoche con velas encendidas por las calles para decir basta a la violencia.
La iniciativa ciudadana, bajo el nombre de "11.11 luz para México", ha sido difundida a través de redes sociales en la última semana.
| Agencias DPA, EFE y AFP, y Ámbito Financiero |


Dejá tu comentario