15 de diciembre 2011 - 11:19

Bélgica e Italia no superan el shock por las graves matanzas

Senegaleses miran atónitos la escena del crimen. Ayer permanecieron cerrados los negocios de un mercado de Florencia y toda la ciudad se plegó al duelo.
Senegaleses miran atónitos la escena del crimen. Ayer permanecieron cerrados los negocios de un mercado de Florencia y toda la ciudad se plegó al duelo.
Bruselas y Roma - Bélgica e Italia amanecieron en estado de shock por las matanzas que tuvieron lugar el martes en las respectivas ciudades de Florencia y Lieja. En el caso de Bélgica, prevalecía el estupor por lo inexplicable de la masacre. Los italianos, en tanto, se preocuparon al verse frente a una nueva y agravada fase de la escalada xenófoba que viene creciendo hace años.

A las tres víctimas mortales del ataque con granadas y un fusil en la plaza St. Lambert, en el centro de Lieja, segunda ciudad de Bélgica, se sumó el hallazgo del cadáver de una mujer en un galpón que pertenecía a Nordine Amrani, el autor de la matanza que luego se suicidó.

El país sigue atónito frente a la «carnicería inexplicable» del martes. En los periódicos belgas también apareció ayer la imagen del bebé Gabriel, muerto con apenas 17 meses, que se convirtió en el símbolo de dolor de una nación: Gabriel era el último de cuatro hijos y falleció el martes por la noche, entre los brazos de su madre Olivia, poco después de haber sido bautizado.

«La inexplicable carnicería» fue el titular de una sección especial de seis páginas que publicó el diario La Librebelgique. El autor de la tragedia, Nordine Amrani, de 33 años y origen marroquí, antes de atacar la plaza St. Lambert, asesinó a sangre fría a la empleada doméstica, de 45 años, de su vecino.

El cuerpo de la mujer, muerta por disparos en la cabeza, fue encontrado por la tarde. En cambio, la fiscal de Lieja, Danielle Reynders, anunció que una anciana de 75 años que había sido dada por muerta se encuentra viva, aunque en condiciones críticas. Es decir, contando a la mujer hallada ayer, son cuatro los muertos (incluyendo al suicida), y los heridos suman 123. Cinco de ellos se encuentran graves y luchan entre la vida y la muerte, en particular un joven de 20 años.

Además de Gabriel y la empleada doméstica, también cayeron dos adolescentes: Medhdi, de 15 años; y Pierre, de 17.

Se supo que Amrani había sido condenado en 2008 a 58 meses de cárcel por asociación delictiva, después de que se le encontrase en posesión de 9.500 piezas de armas y una decena de armas completas, así como 2.800 plantas de cannabis.

El mismo martes tenía una cita judicial por una denuncia de agresión sexual. Nunca asistió. Uno de sus abogados, Jean-François Dister, dijo que Amrani lo había llamado el lunes. «Estaba muy nervioso con la posibilidad de regresar a la prisión. Creo que eso le preocupaba mucho».

Así como Bélgica, en el norte, Italia permanecía azorada en el sur de Europa. El Salón de los Quinientos del Palacio Viejo en Florencia acogió ayer una ceremonia de honor a los dos vendedores ambulantes senegaleses, Samb Modou y Diop Mor, asesinados por un militante de extrema derecha, quien, como el marroquí de Lieja, y casi al mismo tiempo, se suicidó tras cometer la masacre.

«Hoy estamos todos juntos como comunidad», afirmó el alcalde Matteo Renzi, quien intervino en una sesión extraordinaria del Consejo Comunal convocada por el luto ciudadano.

Gianluca Casseri, de 50 años y originario de Pistoia, ciudad cercana a Florencia, comenzó su matanza en plaza Dalmazia, en la periferia de la ciudad, donde abrió el fuego. Dos vendedores ambulantes africanos murieron en el acto.

Los 200 puestos del marcado de San Lorenzo, en el centro de Florencia, donde ayer finalizó el ataque Casseri e hirió a dos personas, permanecieron ayer cerrados. En el Palacio Viejo sonaron los himnos de Italia y Senegal, y la canción de la Alegría.

Los negocios de toda la ciudad detuvieron su actividad durante diez minutos, desde las 12 hasta las 12.10.

«Pedimos que se dé vuelta la página respecto de las políticas sobre los extranjeros», fue la invitación del portavoz de la comunidad senegalesa en Florencia, Pape Diaw, quien pidió a su vez el cierre de CasaPound, el centro social de derecha frecuentado por Casseri en el que abrevan admiradores de Benito Mussolini. «En la civilizadísima Toscana no se puede tolerar un lugar donde se fomenta y se cultiva el odio», agregó. La secretaria general del sindicato CGIL, Susanna Camusso, por su parte, consideró que las matanzas del martes sucedieron porque «entre nosotros regresó una ideología política racista y fascista».

Una gran manifestación fue convocada por la comunidad senegalesa para el sábado. «Era sólo un loco, nada más», escribió el editorialista Vittorio Feltri en Il Giornale (derecha), diario de la familia de Berlusconi. Completamente opuesta fue la evaluación del editorialista Adriano Sofri en el diario socialdemócrata La Repubblica. «No lo tratemos como si fuera un loco a nuestro Breivik local», escribió al compararlo con el autor de la terrible masacre de 77 personas en Noruega cometida el pasado 22 de julio.

Agencias ANSA y AFP, y Ámbito Financiero

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