Cristina de Kirchner develará en horas quién será su apuesta porteña para competir con Mauricio Macri. Esperará el show que planeado para hoy entre los tres aspirantes K. Revisó, el fin de semana, datos y escenarios. La novedad, se confió anoche, podría llegar mañana mismo.
Con un celo extremo, replegada en su secretismo, la Presidente obliga a Amado Boudou, Daniel Filmus y Carlos Tomada a guiarse por percepciones, señales equívocas y rumores a presumir, cada uno, más por deseo que por información, quién será el beneficiario de su bendición.
Improbable
Tomada, se sabe, está fuera de la grilla real. Su nominación es la más improbable por una razón sencilla: es quien, lejos, peor mide -de los tres- en las encuestas y, además, carece del «encanto» que se atribuye el ministro de Economía de ser un purista K.
El viernes, confió anoche un operador, la Presidente revisó un paquete de encuestas frescas en Olivos. De todos los sondeos que leyó, uno solo sostiene la teoría de que Boudou es la oferta electoral con más chances para desalojar a Macri de la Ciudad.
Las demás, con diferencias que van de 4 a 9 puntos, posicionan en la cima a Filmus. Algunas de esas mediciones, incluso, advierten de un riesgo: que una candidatura del titular del Palacio de Hacienda podría excluir al kirchnerismo del seguro balotaje.
Ese fantasma -hasta hace dos semanas inconcebible- asomó tras la bajada de Fernando Pino Solanas a la Ciudad. Así y todo en Gobierno descartan (más allá de los resultados de las encuestas) que eso pueda ocurrir. Se montan sobre un axioma: Cristina de Kirchner traslada su adhesión a cualquier candidato y, con eso, garantiza su ingreso a la segunda vuelta.
La cuestión es más profunda: la incertidumbre en torno de la determinación presi-dencial tiene su origen en que resulta, a priori, complejo determinar qué criterio utilizará la Presidente a la hora de definir su táctica para la elección porteña del 10 de junio.
Las lecturas son múltiples:
Una, genérica, sostiene que el voto porteño tendrá un comportamiento relativamente regular indistintamente de quién sea el candidato. Se usa para darle solidez a ese teorema, lo ocurrido en Chubut donde medidos frente a frente Martín Buzzi derrotaba, por más de 10 puntos, a Carlos Eliceche. Pero el voto tuvo un comportamiento global, de respaldo o no, a la Presidente y eso emparejó los tantos. En Capital, aunque no es Chubut, podría repetirse ese fenómeno: si la elección se nacionaliza y se convierte en una disputa entre acompañar o no a la Presidente, el postulante K podría ser de incidencia relativa. Esa mirada es celebrada por Boudou.
Otro análisis, porteñocéntrico, especula con que los votantes de la Capital prefieren figuras con algún nivel de autonomía y criterio propio. Es decir: Cristina de Kirchner, con intención de voto en la Ciudad que oscila entre el 32% y, en algún caso, el 44%, aporta un volumen necesario, pero no suficiente para un triunfo. El resto lo debe arrimar el propio candidato. Ese argumento lo repiten cerca de Filmus.
Desde otra perspectiva, aunque enlazada con el primer punto citado, se evalúa la elección de la Ciudad como la principal prueba de la Presidente antes de octubre por lo que allí, jugaría una carta propia, indiscutiblemente ligada a la Casa Rosada. Algo así: que gane ella con un candidato suyo. Filmus, aunque expresa su alineamiento con el kirchnerismo, tuvo en el pasado reciente comportamientos distantes y diferenciadores del proyecto K. En simultáneo, esa apuesta esconde un riesgo: que ganar con un candidato propio incluye, también, la posibilidad de perder con un candidato propio, es decir «perder ella».
En rigor, la decisión de Cristina de Kirchner sobre la Ciudad puede servir como guía para las decisiones que vendrán a nivel nacional y, en particular, en la provincia de Buenos Aires. El repliegue en lo propio -en esta novela, Boudou- por ejemplo, podría darle entidad a la hipótesis de que el candidato a vicepresidente será Carlos Zannini. Recurrir a Filmus, en cambio, implicaría una elección pragmática, sostenida en la matemática de las encuestas y la voluntad de darle prioridad a lo más conveniente.
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