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Bergoglio: “Pido una patria para todos”
Miles de fieles peregrinaron, como todos los años, durante todo el día y la noche del sábado para arribar a la Basílica de Luján.
Bajo el lema «Madre, queremos una Patria para todos», la peregrinación unió el barrio porteño de Liniers y la localidad bonaerense de Luján para recorrer un total de 60 kilómetros de distancia.
Bajo un sol radiante, cientos de miles de jóvenes, familias con hijos pequeños, abuelos y fieles en general arribaron ayer a Luján luego de caminar desde el viernes a la noche con destino a la Basílica. La columna principal con la «imagen cabecera» de la Patrona de la Argentina, que está dentro del Santuario de San Cayetano, partió en horas del mediodía del sábado desde la avenida Rivadavia y General Paz luego de la bendición que dio el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Eduardo García.
La misa en la Basílica de Luján que presidió el arzobispo Bergoglio se desarrolló desde las 7 y en el sermón que dirigió a los fieles pidió por una patria en la «que todos tengan cabida». «Que no haya sobrantes, excluidos ni explotados. Que esta patria para todos nos consolide como hermanos en la herencia patriótica de nuestros mayores», solicitó.
Durante la homilía, el prelado pidió: «Que nadie sea despreciado; que no crezca el odio entre nosotros; que el rencor, ese yuyo amargo que mata, no eche raíces en nuestro corazón». «En este año de comienzo del Bicentenario miramos a nuestra Madre y le expresamos nuestro deseo hecho oración: «Madre, queremos una Patria para todos. Este año la Casa de la Virgen en Luján, tiene, para nuestra patria, un gran significado», señaló.
En otro momento de su discurso, Bergoglio expresó: «Hoy, (por ayer) también en mayo y en diciembre, muchos venimos para estar cerca de la Madre. Venimos porque nos hace falta este lugar de confianza y de descanso». «Venimos a contarle a la Virgen cómo anda nuestra vida y nos llevamos su mirada que es aliento para seguir el camino. Esto no se suele publicar mucho, pero es lo que los hijos viven con mucha fe y son muchos los que aquí han instalado su lugar de encuentro y bendición».
Bergoglio también destacó: «Aquí venimos porque nos hace falta seguir confiando y seguir alimentando lo más nuestro, lo que da sentido a nuestras vidas».
Durante toda la mañana de ayer, se observó a importantes columnas de peregrinos arribar a la Basílica con sus rostros que evidenciaban cansancio por el esfuerzo realizado, pero también desbordaban satisfacción y felicidad.


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