12 de febrero 2015 - 00:38

Berlín: hace reír “Grey” pero Eisenstein erotiza

El director Peter Greenaway con sus actores de “Eisenstein en Guanajuato”, Elmer Back (izq.), que interpreta al director de “El acorazado Potemkin”, y Luis Alberti, que encarna a su amante e iniciador sexual.
El director Peter Greenaway con sus actores de “Eisenstein en Guanajuato”, Elmer Back (izq.), que interpreta al director de “El acorazado Potemkin”, y Luis Alberti, que encarna a su amante e iniciador sexual.
Berlín - Paradojas en la Berlinale: un film biográfico sobre Sergei Eisenstein, el director de "El acorazado Potemkin", resultó más erótico y perturbador que "50 sombras de Grey", que movió a no pocas carcajadas durante su proyección para la prensa (las risas fueron más estentóreas cuando la pareja protagónica deja la cama para ir al living a tocar Chopin). El estreno en la Berlinale de "50 sombras de Grey" (sección especial, fuera de competición), decepcionó también más tarde, en la exhibición general, al público que buscaba el mismo contenido de sexo perverso-romántico de la novela. El Festival ni siquiera programó una rueda de prensa con sus protagonistas, Jamie Dornan y Dakota Johnson, que estaban presentes en Berlín para desfilar por la alfombra roja. A muchos les sorprendió los apenas once minutos -cronometrados por varios críticos- de escenas de sexo y la suavidad de muchas de las imágenes, que, dado los ríos de tinta gastados en torno al film, se esperaban más tórridas. "Es suave suave, hasta pueden llevar a los chicos", ironizaba un hombre a la salida de la sala, durante la primera proyección.

En cambio, el británico Peter Greenaway rindió un homenaje al cine con su film "Eisenstein en Guanajuato", aplaudido ayer en Berlín, sobre la estada en México y el despertar sexual que, según él, cambió para siempre al pionero ruso del montaje. "Era importante celebrar a un gran director y demostrar de paso que el cine no está muriendo", explicó Greenaway tras el estreno (Paradójicamente Greenaway, director de "El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante", fue el cineasta que más profetizó la muerte del cine desde fines de los años 90).

La película cuenta el viaje a México realizado por Sergei Eisenstein (Elmer BTMck) en 1931, a los 33 años, para rodar su film "Que viva México", financiado por el novelista Upton Sinclair. El escritor millonario y su mujer estaban fascinados con el artista soviético, que para aquel entonces ya había filmado tres de sus obras maestras a la gloria de la revolución rusa, "La Huelga" (1924), "El acorazado Potemkin" (1925) y "Octubre" (1928).

En el centro del film, que incluye extractos de las películas mudas de Eisenstein con música de Prokofiev, ocurre la iniciación sexual del cineasta ruso, introducido literal y explícitamente al placer de la carne por su guía mexicano Palomino Cañedo. El postulado de Greenaway --biógrafos e historiadores del cine darán su opinión al respecto-- es que el despertar sexual deEisenstein cambió para siempre al director, incluyendo su manera de hacer cine. Según Greenaway, Eisenstein, "adepto a conceptos como el materialismo dialéctico" se liberó en México "de la paranoia y las restricciones políticas" soviéticas. De allí a concluir que fue el sexo el vector determinante hay un paso que Greenaway no vacila en dar. "Algo le pasó que lo abrió a preocuparse más por los individuos que por los movimientos de masas" y "la permanencia de 18 meses en México probablemente sea responsable de ello", dijo.

"Mi cuerpo me era extraño y ahora me es familiar", dice el personaje de Eisenstein, que cuando no está en la cama con Palomino discurre con él sobre la muerte y el sexo. "La película es sobre Eros y Tanatos, sexo y muerte, principio y fin", comentó Greenaway. El cineasta de 72 años explicó que no en vano la iniciación sexual de Eisenstein ocupa el exacto centro de su película de 105 minutos. A cargo de la misma, el actor mexicano Luis Alberti pasa con éxito una prueba a la que sólo los actores porno están acostumbrados. Interrogado en rueda de prensa, el mexicano que ya había hecho un papel secundario de "La jaula de oro" contó el franco diálogo con el británico a la hora de definir el casting.

"Luis, tienes que saber que voy a necesitar tu alma, tu cuerpo, tu corazón y tu pene erecto", dijo Alberti citando a su futuro director. Y agregó: "¡Díganle que no a Greenaway!". Todo es más fácil cuando hay de por medio un buen equipo. "Nos esforzamos, trabajamos mucho y lo logramos", comentó. Pero no todo fue tan sencillo a la hora de trabajar con un veterano como Greenaway, admitió Alberti, que en algún momento le sugirió cambiar algún pequeño detalle del guión. "Qué te parece si en lugar de ésto hago tal cosa? - Hazlo, igual después lo cortaré".

Visualmente, la película es muy llamativa aunque los admiradores de la fotogenia de la luz, los paisajes o la gente de México podrán deplorar que no se le haga justicia con mayor sutileza, como precisamente logró hacerlo en su época el propio Eisenstein o en la misma veta de cine poético que Greenaway los films, alucinados de Alejandro Jodorowsky. El maestro ruso rodó kilómetros de película en blanco y negro que sin embargo nunca llegó a montar él mismo por desavenencias con Sinclair y la Paramount norteamericana.

El rodaje de "Eisenstein en Guanajuato" en México duró apenas tres semanas y media. Probablemente por esa razón casi todo el film está ambientado en el espléndido Teatro Juarez de Guanajuato, cuyo interior es convertido en lujosa suite de hotel, una opción válida dada la riqueza visual del edificio de estilo eclecticista. El decorado termina por momentos encerrando al filme en un interior de obra teatral, exceptuando algunos paisajes urbanos y rurales o tomas del Museo de las Momias y en la deliciosa placita del Jardín de la Unión, adyacente al Juárez. "El cine está para disfrutarlo, disfrutémoslo", dijo Greenaway al sintetizar el objetivo de su obra, que parece haber logrado esa meta si se toma en cuenta los nutridos aplausos tras su pase a la prensa, que le auguran buena posición en la carrera por el Oso de Oro.

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