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Bieber, ritual para pequeñas adoradoras
El joven cantante canadiense volvió a convocar a decenas de miles de niñas y adolescentes en un mercado, como el argentino, que está sintiendo la sobreoferta de música, lo que provocó ya varias cancelaciones.
Justin Bieber volvió a convocar decenas de miles de niñas y jovencitas para sus shows en el estadio Kempes de Córdoba y en la cancha de River. Vendió sus tickets en buenas cantidades en un mercado que está sintiendo la sobreoferta de música y la escasez de dinero para tanto (lo que incluso llevó a la cancelación de varios espectáculos en los últimos tiempos). Se alojó en el hotel Faena, pero tuvo que ser trasladado al Panamericano porque la Prefectura no podía contener a sus fans que enloquecían a los vecinos y a los demás pasajeros. Tiene un público que se renueva constantemente y que empuja para seguir sosteniendo el fenómeno. Genera padres, tíos y abuelos que se preguntan "qué he hecho yo para merecer esto" y que, aunque en muchos casos preferirían invertir la plata en otros asuntos, tienen que aceptar la situación, hacer las largas colas y comprar las entradas.
El adolescente canadiense que ya ha dado que hablar también por cuestiones extramusicales acaba de pasar por segunda vez por la Argentina poco más de dos años después de su primera visita. Esta vez, el objetivo central de sus shows era presentar su más reciente álbum "Believe", publicado el año pasado y con el que arrancó hace once meses una gira internacional enorme que concluirá el mes que viene en Australia.
Como un soldado de la causa industrial, aquí y en otros puntos de la gira, armó una lista de temas -casi siempre la misma- con buena parte del material del nuevo disco, entre lo que hay ya unas cuantas canciones transformadas en hits: "All Around the World", "Die in Your Arms", "Beauty and a Beat", "As Long as You Love Me", "Boyfriend", etcétera. Pero a lo largo de sus recitales, también se dejaron oír piezas exitosas y un poquito más antiguas, como "One Time", "Eenie Meenie", "Somebody to Love", "Never Say Never", "One Less Lonely Girl" o "Baby", que fue el cierre a toda locura.
Lo demás es prácticamente de fórmula, con el siempre inimitable valor agregado que brindan los artistas con ángel, como indudablemente tiene Bieber "Lookeo" con peinado a lo James Dean. Strep-tease sutil que termina con el torso desnudo y los consecuentes alaridos. Una banda de músicos y un grupo de bailarines áltamente profesionales, como no podría ser de otro modo con semejante maquinaria. Imágenes en video que se adaptan a cualquier lugar del mundo. Temas pop de fuerte impacto rítmico, de los nuevos y de los viejos, que se combinan con algunas baladas.
En unos años, a medida que vaya creciendo, Bieber probablemente quedará en el olvido o tendrá que transformarse en otra cosa, como pasó con tantos otros colegas suyos. Sus "nenas", las "beliebers" -como se autodenominan-, crecerán y posiblemente cambien de gustos. Y la industria encontrará nuevas respuestas a la demanda de productos bien trabajados y rentables. Es historia conocida.

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