Blondie. Con sus más de 70 años, Debbie Harry bailó todo el concierto con una pollera con transparencias.
Blondie, la banda liderada por la cantante Debbie Harry, volvió a Buenos Aires y dio un show antológico luego de la participación de músicos locales y extranjeros como The Vamps, Eruca Sativa, Octafonic y The Magic Numbers. Fue el momento culminante del resucitado Festival Rock and Pop, que no se llevaba a cabo desde hace mas de 30 años. El público, tranquilo y relativamente numeroso, disfrutó de los shows previos, pero lógicamente el campo empezó a verse lleno mientras se esperaba la aparición de este grupo clave en la New Wave que marco la década de 1980. Blondie irrumpió en escena pasadas las 23 con uno de sus hits, "One Way or Another", y durante una larga y sustanciosa performance alternó sus mayores clásicos con algunas canciones nuevas, ya que el año pasado lanzó un nuevo álbum, "Pollinator". Pero inclusive sus grandes hits sonaron renovados, con arreglos actuales, como el largo reggae "The Tide is High" mezclado con furiosos riffs de la guitarra del virtuoso Tommy Kessler (reemplazante de Chris Stein, que no estuvo en esta gira por problemas de salud).
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Con sus más de 70 años, Debbie Harry bailó todo el concierto con una pollera con transparencias y zapatos y cinturón fluo, acordes con la estética de su música, que en Obras también acercó a la disco music, lo que se advirtió en una rendición de "Rapture" combinada con un cover de los Dee Lites, que ayudaron a que el campo se convirtiera en una discoteca.
"Call Me", "Heart of Glass" y sobre todo "Atomic" fueron coreados por el público para beneplácito de la cantante, que lucía feliz de ver cómo los millennials, que formaban buena parte de la audiencia, conocían perfectamente sus canciones.
Pasada la 1 de la madrugada el show acabó con "Dreaming", toda una demostración de la fuerza de esta banda para todos los estilos, ya sea rock, pop, reggae o disco. Del las otras bandas del festival hay que destacar el contundente show del power trio argentino Eruca Sativa, una mezcla de funk y grunge con un virtuosismo y precisión musical notables, que sonó más fuerte que las bandas inglesas que tocaron antes y después.
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