19 de octubre 2010 - 00:00

Bloqueos de rutas, disturbios y escasez en Francia. Hoy, día clave

Choques entre policías y manifestantes en Lyon (izquierda) y actos graves de vandalismo en Nanterre, en las afueras de París (derecha), postales de la convulsionada Francia de ayer. La pulseada política por la reforma previsional llega a su punto culminante.
Choques entre policías y manifestantes en Lyon (izquierda) y actos graves de vandalismo en Nanterre, en las afueras de París (derecha), postales de la convulsionada Francia de ayer. La pulseada política por la reforma previsional llega a su punto culminante.
París - Estudiantes chocaron ayer con la Policía, camioneros bloquearon rutas y hasta calles en pleno París y miles de estaciones de servicio se quedaron sin nafta en otra jornada de protestas contra la reforma jubilatoria del presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, antesala de lo que se espera será hoy un martes de furia, cuando una nueva jornada de huelgas y movilizaciones buscará paralizar el país.

Envalentonados luego de siete días seguidos de medidas de fuerza, los sindicatos franceses tienen previsto realizar hoy más de 200 marchas y paros en todo el país para reforzar su lucha contra el proyecto de Sarkozy de elevar la edad de retiro en dos años, por el que la jubilación anticipada pasará de los actuales 60 a los 62 años y la que permite percibir el ingreso pleno de 65 a 67 años.

Compromiso


«Esta reforma es esencial. Francia se ha comprometido a llevarla a cabo», dijo el mandatario al término de un encuentro con la canciller alemana, Angela Merkel, en Deauville (noroeste francés). «Francia la pondrá en marcha como nuestros amigos alemanes lo hicieron hace algunos años», añadió.

El presidente indicó, severo, que «es perfectamente normal y natural que cree inquietudes y oposición. Es normal, también, y natural que un Gobierno democrático, en una democracia parlamentaria, se asegure de que los automovilistas tendrán gasolina y que no habrá enfrentamientos».

Está previsto que si la oposición no consigue dilatar el debate, la mayoría oficialista del Senado apruebe mañana de manera definitiva el proyecto, ya avalado por la Asamblea Nacional (cámara baja).

Los trabajadores franceses dicen que la jubilación a los 60 años es una conquista fundamental y temen que la reforma sea el primer paso hacia una pérdida de su calidad de vida, pero el Gobierno dice que 62 es una de las edades de retiro más bajas de Europa, que los franceses viven más tiempo y que el déficit del sistema es insostenible a largo plazo.

Líderes gremiales, dirigentes opositores y críticos de Sarkozy dicen que el presidente conservador quiere imponer en Francia un «capitalismo al estilo estadounidense» y que el Gobierno podría sacar dinero de otra parte para financiar el sistema, como por ejemplo aumentar las contribuciones de los empleadores.

En un violento anticipo de las protestas previstas para hoy, la Policía disparó ayer balas de goma y gases lacrimógenos contra estudiantes que quemaron un auto, destrozaron paradas de colectivos y arrojaron piedras frente a un colegio en Nanterre, cerca de París, en repudio a la reforma.

Incendios

Estudiantes tiraron bombas molotov a policías en una escuela en otro suburbio de París, Combes-la-Ville, mientras que en Lyon (este del país) jóvenes enmascarados incendiaron al menos tres autos que habían dado vuelta durante enfrentamientos con la Policía, informaron las autoridades.

El Ministerio del Interior dijo que al menos 290 jóvenes fueron detenidos y que los disturbios dejaron 22 policías heridos.

Casi 300 colegios de todo el país se vieron afectados por las protestas, que en muchos casos consistieron en marchas callejeras.

La participación de los estudiantes en las protestas, que comenzó recién el martes de la semana pasada, se interpreta tradicionalmente en Francia como una señal de aumento de la resistencia popular.

Entre todas las medidas de fuerza, la huelga de los trabajadores petroleros es la que más preocupa al Gobierno, que ayer abrió un centro de coordinación de crisis para focalizarse en este conflicto puntual y evitar que termine con un desabastecimiento general de combustible.

La producción en todas las refinerías de Francia está interrumpida desde la semana pasada, varios depósitos de combustibles fueron bloqueados por huelguistas y las estaciones de servicio ya empiezan a poblarse de colas de preocupados conductores; muchas, de hecho, no tienen nada que ofrecer.

En una señal de su impacto, unas 1.500 estaciones de servicio, sobre un total de 13.500 en todo el país, ya se quedaron sin combustible, dijo ayer la asociación de distribuidores. Pero la situación podría empeorar rápidamente si las refinerías no vuelven a operar.

También ayer los camioneros se sumaron a las manifestaciones, mientras que en la sureña Marsella, la segunda ciudad del país, se acumulaban ya 4.000 kilos de basura por un paro de recolectores (ver nota aparte).

Embotellamientos

Cientos de camioneros ralentizaron deliberadamente el tránsito en los accesos a París y a varias ciudades del interior, provocando enormes embotellamientos, mientras que otros bloquearon depósitos de mercaderías o se sumaron a los piquetes de los petroleros frente a las refinerías.

«Necesitamos bloquear la economía para obligar al Gobierno a retirar su plan», dijo un dirigente del sindicato CGT, Vincent Duse, en una fábrica de autos en Mulhouse.

Los bloqueos de los camioneros se produjeron incluso en calles de París, lo que dificultó los desplazamientos y la intervención de la Policía.

La mayoría de los franceses apoyan las protestas, y una encuesta publicada ayer en el diario Le Parisien mostró hasta un 71% de respaldo o simpatía por las medidas.

Para hoy, la sexta jornada de protesta nacional contra la reforma, se esperan severos trastornos en el tráfico aéreo, el transporte público y la educación.

Agencias ANSA, Télam, AFP y EFE

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