Botnia: ambientalistas ya evalúan volver a cortar ruta

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• DE MANTENERSE TRABAS EN NEGOCIACION.
• HABLAN DE PIQUETES «PUNTUALES»

Al ritmo de las últimas trabas que sufrieron las negociaciones diplomáticas entre la Argentina y Uruguay en torno al monitoreo conjunto del río Uruguay y de las plantas ubicadas en sus márgenes, crece la preocupación de los asambleístas de Gualeguaychú por la dilación a la hora de sellar el acuerdo bilateral que permita instalar la lupa dentro de la cuestionada pastera de UPM (ex Botnia).

De hecho, anoche los ambientalistas evaluaron en la tradicional reunión de los domingos, y por primera vez desde que levantaron el bloqueo del puente General San Martín, la posibilidad de volver a desplegar cortes en esa ruta 136. «Serían cortes puntuales de ruta, si fracasan las negociaciones», explicó un vecino al reseñar algunas de las posibilidades en análisis.

«La negociación está trabada políticamente», denunciaron, en tanto, los ambientalistas consultados ayer por este diario, además de coincidir en que los obstáculos en las conversaciones provienen de «las segundas y terceras líneas» de la Cancillería oriental que responden a dirigentes alineados con la oposición en el país que gobierna José Mujica (Frente Amplio). El presidente oriental enfrenta una fuerte resistencia de los partidos Blanco y Colorado para aceptar la demanda argentina de ingresar a Botnia para vigilar la actividad de la pastera.

El pasado sábado, el ministro de Relaciones Exteriores argentino, Héctor Timerman, volvió a pedir a Uruguay que permita el «ingreso de científicos» a la planta finlandesa para cerrar un acuerdo por el monitoreo. «Sobre Botnia, en síntesis, la posición argentina propone que los científicos tengan ingreso a todos los establecimientos en ambas márgenes (del río Uruguay)», remarcó, a través de la red social Twitter, Timerman, quien se encontraría con su par oriental, Luis Almagro, el prójueves en Quito, en medio de una cumbre de cancilleres por la crisis entre Colombia y Venezuela.

El pedido de Timerman se produjo en el marco de los nubarrones que ensombrecieron las negociaciones por el monitoreo de Botnia-UPM, a partir de supuestas trabas por cuestiones de soberanía puestas desde el Gobierno uruguayo para permitir que una comisión de científicos designados por los dos países ingrese a la papelera. Esta limitación fue una sorpresa, porque el propio Mujica había aceptado que los controles debían hacerse en el interior de la pastera.

Pesan dos delicados plazos sobre este escenario: en poco menos de un mes expirarán los dos meses de tregua definidos por la Asamblea de Gualeguaychú y que mantienen levantado el corte del paso fronterizo que conecta a esa localidad con Fray Bentos (bloqueado durante tres años y siete meses), mientras que Cristina de Kirchner y Mujica acordaron el pasado 2 de junio sellar en 60 días la letra chica del monitoreo ambiental y, de hecho, se verán cara a cara el 3 de agosto en la Cumbre del Mercosur que se hará en San Juan.

Por de pronto, los ambientalistas volverán a protestar esta semana por la instalación de la pastera en Fray Bentos. Será de la mano de una concentración el próximo jueves frente a la Embajada de Finlandia en la Ciudad de Buenos Aires, de la que -dijeron- participarían cerca de 300 personas.

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