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Botnia: para Uruguay, el plan argentino resulta “inaceptable”
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Héctor Timerman
Mientras que el miércoles el propio presidente José Mujica reconoció que su país no está dispuesto a encarar un control exhaustivo de las industrias tal como se había comprometido en julio ante Cristina de Kirchner, Conde dijo que «si en diez días no está listo el plan único (de monitoreo) se volverá a punto cero» y «habrá que iniciar una nueva ronda de consultas». Para que no quedaran dudas agregó: «La propuesta argentina es inaceptable. Uruguay tiene su propio proyecto pero presentarlo individualmente no era parte del acuerdo».
Las declaraciones refieren a la confusión generada en torno a la presentación de un plan científico para inspeccionar a la pastera. Este martes venció el plazo acordado por los presidentes para la oficialización de los aspectos técnicos que regirán los controles ambientales, que abarcarán también a todas las industrias ubicadas sobre el río Uruguay. Sin embargo, la negativa del Gobierno de Mujica a habilitar múltiples ingresos -fundamentalmente a Botnia- frustró el cumplimiento del compromiso binacional y forzó al Uruguay a solicitar una prórroga de diez días para la reformulación de la propuesta que deberá recepcionar la Comisión Administradora del Río Uruguay.
«El acuerdo de los presidentes especifica el uso de sensores y evaluar emisiones gaseosas. Si hubo cambios no me avisaron», aclaró ayer el canciller Héctor Timerman a través de su cuenta de Twitter. «Le envié al presidente Mujica el proyecto de monitoreo argentino para que lo evalúe. Uruguay no presentó nada en 60 días y por eso pidió diez días más», amplió.
El nuevo desencuentro es producto de una serie de cuestionamientos surgidos en el seno del comité científico que integran dos expertos argentinos y dos uruguayos. Según trascendió, las posturas encontradas alcanzaron el martes un nivel de instransigencia definitiva por parte del país vecino al requerimiento argentino de -tal como acordaron Mujica y Cristina en julio pasado- colocar sensores dentro de la planta de Botnia para mantener un control ambiental las 24 horas, los 365 días del año. Para Uruguay, en cambio, la lupa debe estar puesta de manera exhaustiva sólo durante las 12 inspecciones anuales de cumplimiento oficial.
También la iniciativa de Buenos Aires prevé la instalación de boyas inteligentes que miden la temperatura del agua del río y otras variables todo el año.
Días atrás, los científicos visitaron la planta de Fray Bentos para establecer los puntos y parámetros que regirían el plan.
«A los argentinos no les gustó lo que vieron dentro de Botnia ese día. Y por eso insisten en incluir la instalación de sensores de monitoreo continuo», arriesgó una fuente cercana a las negociaciones. Incluso, la misma fuente recordó también las fuertes rispideces entre los científicos argentinos Juan Carlos Colombo y Guillermo Lyons, y los uruguayos Eugenio Lorenzo y Alberto Nieto. A estos últimos, los ambientalistas de Gualeguaychú los señalan como «empleados de Botnia» por sus antecedentes como ingenieros miembros de la DINAMA, la dirección de medio ambiente oriental sindicada por haber omitido decenas de presuntos episodios de contaminación en Botnia.
En este contexto de controversia, la combativa Asamblea Ambiental de Gualeguaychú protestó ayer frente al Consulado de Uruguay en esa ciudad entrerriana y le reclamó al presidente Mujica que «cumpla con los tratados internacionales».

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