Los agricultores de Brasil podrían ganar nuevos mercados si las conversaciones globales de comercio de Doha -que se reanudarían el próximo mes en Ginebra- logran reducir los subsidios de las naciones desarrolladas, que distorsionan los precios, mostró un estudio.
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Brasil, un poderoso exportador agrícola, es el mayor productor de azúcar, naranjas y café, y un gran productor de algodón, carne y frutas tropicales, entre otras cosechas.
Con creciente influencia global, en parte por su reciente crecimiento económico, el país es uno de los más firmes impulsores de los recortes a los subsidios de las naciones ricas, que mantienen los precios de sus productos artificialmente bajos y frenan potenciales exportaciones de otros países.
Ganancia
El estudio es parte de una serie producida por el Centro Internacional para el Comercio y Desarrollo Sustentable, el Consejo Internacional de Política Comercial para la Agricultura y para la Alimentación y el Instituto Internacional de Investigación de Políticas Alimentarias. Sostiene que Brasil tendría mucho para ganar y muy pocos sacrificios que hacer si se alcanza un acuerdo en la Ronda Doha de negociaciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
«Las ganancias para Brasil, por lo tanto, vendrán de la contribución de esta ronda para el crecimiento de las exportaciones agrícolas brasileñas y la reducción de los efectos comercialmente distorsionantes del apoyo doméstico», señalan las conclusiones del trabajo.
Es posible que la OMC realice una reunión ministerial en Ginebra en respuesta a llamamientos del Grupo de los 20 y del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) a desbloquear las conversaciones, que colapsaron en julio por lo que entonces se describió como asuntos menores.
Además, el estudio indica que Brasil no tendría que hacer grandes cambios en sus aranceles y subsidios para cumplir con un acuerdo de Doha, que concluiría tras negociaciones interrumpidas frecuentemente desde que se lanzaron hace siete años.
Perjudicados
Los subsidios permiten a los agricultores producir cosechas con beneficios aunque sus costos sean mayores que los de las naciones más competitivas. «Los exportadores agrícolas eficientes, tales como Brasil, entre otros países que no subsidian, son perjudicados en este proceso», dijo un sumario del estudio.
El reporte advirtió, sin embargo, que el acceso de Brasil a los mercados estaría todavía contenido por mecanismos que posiblemente permanezcan vigentes después de Doha y que permitirían, tanto a países desarrollados como en desarrollo, continuar protegiendo los productos sensibles.
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