Brasil: atrae aún más por la caída del real

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En los últimos cuatro meses la moneda brasileña perdió un 17% y se espera que el descenso se sostenga. Los turistas argentinos encuentran ahora un motivo más para seguir eligiendo esas playas.

 Brasil es un destino siempre preciado por el público argentino y el turista local suele estar atento a la marcha de la economía para evaluar la conveniencia de un viaje hacia las playas vecinas. Tras varias temporadas de un "Brasil caro", el sube y baja financiero vuelve ahora a dar señales positivas con la sostenida depreciación del real, una razón para muchos más que suficiente para orientar aún más la mirada sobre ese destino.

Los cambios no abaratan automáticamente el precio de los paquetes y, de hecho, en el noreste brasileño las cotizaciones bajo sistema all inclusive se apoyan en el dólar, por lo que hay resistencia a bajar precios, pero el real más débil sí se nota en gastos cotidianos como comida, excursiones, entradas a espectáculos y atracciones, o la hotelería convencional. Los pasajes de avión, a su vez, no han mostrado cambios.

La variable nueva que aparece es que, tras mantenerse durante largo tiempo entre los 2,2 y 2,3 por cada dólar, a partir de octubre del año pasado el real comenzó a ceder y ya se ubica por encima de los 2,6 reales por dólar; incluso algunos analistas se animan a augurar un dólar a 2,90 en este año.

El dato debe vincularse con la marcha de la inflación, ya que Brasil redondeó un 2014 por debajo del 7% contra una tasa argentina que los más optimistas ubican en torno al 25% y los pesimistas aseguran que supera el 40%. El cálculo final da cuenta de que con una inflación relativamente controlada como la brasileña, la depreciación de la moneda local repercute en una baja de precios si se tienen dólares en la mano. En la Argentina esa relación es más complicada, ya que la abrupta caída del peso en enero del año pasado (pasó de un promedio de $ 6 por dólar a superar los $ 8) luego se vio más que compensada por el avance del índice de precios al consumidor en los doce meses siguientes.

En suma, para el público argentino -y para cualquiera que posea dólares- Brasil se ha abaratado en general a partir de octubre, un hecho no menor si se recuerdan los altos precios que el turismo pagó entre junio y julio del año pasado durante el Mundial de Fútbol, con Río de Janeiro luciendo precios que en muchos casos (principalmente en el nivel de viajeros de clase media-alta) superaban los de las grandes capitales de Europa.

Vale recordar también que la obtención de dólares no es tan sencilla para los argentinos. Las extracciones con tarjeta de crédito están limitadas a u$s 50 por mes, sobre los cuales se aplica la recarga del 35% para compras en el exterior. La adquisición de dólar ahorro (el recargo es del 20% sobre la cotización oficial) más el uso de tarjetas de débito y crédito son por ahora el mejor combo para manejarse fuera del país.

CADA VEZ MÁS VIAJEROS

Es bueno aclarar además que si bien un escenario económico favorable siempre puede servir de impulso, para el turismo argentino Brasil es lo más parecido a un clásico, a algo que ni las peores catástrofes financieras pueden quitar de la mente. De hecho, la Argentina es por lejos el principal emisor hacia ese destino, con 1,7 millón de personas durante todo el año pasado, un número que ha ido creciendo año tras año y que representa el triple del país siguiente, los Estados Unidos.

Otro dato que surge es que este predominio argentino se da en un escenario en el que Brasil recibió en 2013, 5,8 millones de visitantes extranjeros (casi el 30%, argentinos), cifras que están marcando un récord para ese país. Siguiendo con las comparaciones, puede decirse que el número de argentinos que viaja a Brasil por turismo es mayor en la actualidad que en los 90, una década que, con el peso y el dólar equilibrados, quedó mitificada por lo barato que costaba veranear en las playas del vecino país.

EL NORTE Y EL SUR

"Sin duda, la devaluación del real permitió que en las últimas semanas se incrementara la cantidad de reservas de hoteles y compra de vuelos o paquetes a destinos en Brasil", señalaron desde Despegar.com.

Aun así, es importante señalar que el real más barato no repercute en forma automática para todos los destinos de ese país. Por ejemplo, la depreciación de la moneda brasileña tiene un efecto mucho más notable para el turismo que se dirige a los destinos del sur brasileño, con Florianópolis como punto más representativo. "Todos los argentinos que viajan a las playas del sur van a gastar menos, porque van a pagar más baratas las comidas, los alquileres y los hoteles convencionales que sólo incluyen desayuno", indicó Diego Maumus, de la agencia Babel Viajes.

Aun así, Maumus aclaró que "no ocurre lo mismo con los destinos turísticos del noreste de Brasil, que funcionan bajo el sistema de all inclusive de cinco estrellas y los argentinos consumen a través de paquetes, ya que en esos casos las tarifas están fijadas en dólares y no han sufrido cambios".

Este último caso abarca a destinos como Maceió, Natal, Porto de Galinhas y Fortaleza, entre otros, que se encuentran en la costa del extremo norte y poseen gran cantidad de resorts y hoteles de lujo.

Los paquetes all inclusive a estos destinos resultan incluso más caros que a otros lugares del Caribe como Cartagena de Indias, en Colombia; Isla Margarita, en Venezuela y Playa Blanca, en Panamá. Siete noches, con todos los gastos incluidos en estos sitios puede costar unos $ 20.000, contra $ 25.000 en el noreste de Brasil.

En tanto, Río de Janeiro es un punto intermedio. En primer lugar, no es tan elegido por aquellos que buscan playas para veranear, salvo cuando se lo combina con Buzios. A su vez, si bien los precios treparon durante los últimos años, la baja del real abarata ahora proporcionalmente la hotelería, las comidas, los ingresos a atractivos como el Pan de Azúcar o el Cristo Redentor, y las excursiones.

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