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Brasil avanza hasta en la energía eólica
• Atrae u$s 750 millones de capital argentino
Luis Beldi
El gobernador de Minas Gerais también estuvo presente.
Pescarmona continuó reseñando el esfuerzo hecho, ante empleados y funcionarios. «Empleamos 1.500 personas para construir este parque y estamos dando trabajo a 300 más. En el futuro radicaremos algunos emprendimientos en este estado porque creemos en el potencial de Brasil».
La frase no fue casual. Poco antes, el gobernador de Ceará le dijo que estaba todo muy bien, pero que había instalado la fábrica de generadores en Recife, el estado vecino de Pernambuco.
Futuro mejor
La sensación que se tiene es que Brasil, de la mano de Lula, sigue creciendo y recibe constantes inversiones. La gente cree que en el futuro va a estar mejor, a diferencia de los argentinos, que están convencidos de que la situación puede empeorar. Los primeros años del siglo XXI dieron la razón a ambos.
Esa diferencia de actitudes tiene que ver con la dirigencia. Pescarmona destacó a los líderes brasileños. Las empresas estatales se manejan como si fueran del sector privado. Hay estabilidad en los cargos y se mantienen las políticas trazadas a lo largo de los años, aunque cambien los gobiernos.
El titular de IMPSA señaló que esa estrategia les permitió que Petrobras buscara petróleo en lugares inaccesibles y se convierta en la tercera reserva mundial, que sea líder en la producción de etanol y que Embraer esté compitiendo en el mercado internacional de aviones.
La política energética es totalmente distinta de la de la Argentina. Aquí hace seis años se lanzó el plan Proinfa que dio un marco regulatorio que hizo posible la energía eólica. La tarifa es la base de esta energía que empieza a ser conveniente a partir de que el petróleo cueste u$s 70 por barril.
El plan incluye convenios por 20 años donde se garantiza la tarifa a la empresa que construye el parque eólico y eso permite conseguir financiación para futuros emprendimientos.


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