11 de agosto 2015 - 12:20

Brasil, el principal reto para el nuevo presidente

• YA ANTICIPAN UN AÑO RECESIVO Y MÁS DEVALUACIÓN.
• PROMESA DE NUEVO CONFLICTO.

Dilma Rousseff
Dilma Rousseff
 El sucesor de Cristina de Kirchner enfrentará un contexto internacional más desfavorable, entre otras cosas, por el viento en contra proveniente del principal socio comercial, Brasil. Ocurre que ya se proyecta que la fase recesiva en la que se encuentra la economía brasileña se extenderá a 2016. Para este año, las estimaciones ubican la caída del PBI en el 2% y, para el próximo año, ya en el 1%. A esto se suma que el tipo de cambio real bilateral ha retrocedido a niveles de comienzos de 2002, siendo netamente favorable a Brasil. Así, con un real más depreciado, el problema de competitividad cambiaria argentina se profundizará.

Producto de la recesión en Brasil y de la apreciación del peso frente al real, este año las exportaciones argentinas al mercado brasileño registran un franco deterioro, en el que las que más sufren son las industriales y las vinculadas a las economías regionales. En el primer semestre, las ventas externas a Brasil cayeron más del 23% anual. Entre las manufactureras (-27%), los retrocesos van desde el 15% en el caso de desodorantes, el 26% en maquinarias, el 29% metales y manufacturas, el 31% tanto en autos como de caucho y manufacturas, el 32% textiles, hasta un 96% de calzados. Por el lado de las regionales, las papas fritas congeladas cayeron un 23%, un 27% en ajos frescos, un 31% frutas frescas y un 32% de conservas de legumbres y hortalizas (el resto bajó un 11%).

Al respecto, un estudio de la economista Julia Gottlieb, del Banco Itaú, sostiene que la caída de las importaciones brasileñas responden mitad al efecto tipo de cambio y mitad al nivel de actividad. O sea que las exportaciones argentinas sufrirán por partida doble.

Mientras recrudecen la crisis política y los escándalos en Brasil y la economía sigue sumergida en un estancamiento, el escenario para 2016 se volvió más complejo, lo que dificulta aún más el ajuste fiscal. A esto se suma el riesgo de que el Gobierno de Dilma Rousseff pierda la calificación de investment grade, lo que implicaría un mayor costo de financiamiento y una devaluación del real. Los pronósticos de los principales analistas brasileños dan cuenta de un escenario de recesión más prolongada, incluso con una contracción ya de la mitad de la estimada para este año. Por eso también han elevado las proyecciones del tipo de cambio para fin de 2015 y de 2016 (casi 4 reales, antes de 3,50) y, por ende, de la inflación. Todo esto reduce el margen de maniobra del banco central para recortar las tasas de interés, conspirando así contra el nivel de actividad.

En relación con la evolución del tipo de cambio real bilateral, el Estudio Broda estima que el nivel actual implica una apreciación del peso frente al real del 60% frente a febrero 2014 y de casi un 79% con octubre 2011. Cabe señalar que contra el nivel máximo de julio 2007 el desajuste es del 130%.

De todos modos, vale tener presente que el comportamiento del comercio bilateral no se explica sólo por el tipo de cambio. Al respecto, estimaciones econométricas de la consultora E&R concluyeron que el tipo de cambio bilateral no era una variable individualmente significativa para explicar el comportamiento de la cantidad exportada a Brasil: "Esto es así, porque muchas de las exportaciones argentinas a Brasil forman parte de un comercio administrado en muchos casos intrafirma, que depende mucho más del nivel de actividad de las economías que de su realidad cambiaria no sería significativa". De esta manera, el tipo de cambio real bilateral tiene impacto más significativo sobre las exportaciones no administradas que sobre las exportaciones totales, ya que el tipo de cambio bilateral impacta menos sobre las administradas. "Las exportaciones totales se ven más negativamente afectadas por la dificultad de importar insumos y bienes intermedios para los ciclos productivos y por la contracción del nivel de actividad en Brasil, que las exportaciones no administradas", señala el estudio.

El próximo Gobierno no solucionará los desequilibrios del comercio bilateral sólo con devaluar, por lo que se perfilan arduas negociaciones bilaterales a partir del 2016.

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