Río de Janeiro - El Producto Bruto Interno (PBI) de Brasil registró entre enero y marzo su primer retroceso trimestral desde fines de 2016, contrariando las expectativas de que la llegada al poder del ultraderechista Jair Bolsonaro con un programa promercado impulsara a la mayor economía latinoamericana.
El Brasil de Bolsonaro, de la euforia del mercado al riesgo de una recesión
El dato es negativo para la Argentina, ya que complica su propia recuperación. La demora de la reforma previsional causa decepción entre quienes habían apostado por el ultraderechista.
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La desaceleración de la economía brasileña es una mala noticia para la Argentina, que atraviesa una fuerte recesión, dada la interdependencia de los dos principales miembros del Mercosur. Tradicionalmente, un punto porcentual de crecimiento económico en aquel país genera como efecto uno de un cuarto de punto en la Argentina.
El PBI de Brasil se contrajo 0,2% en el primer trimestre del año respecto al período inmediatamente anterior, lastrado por la caída de las inversiones en capital fijo (-1,7%), de la industria (-0,7%) y de la agricultura (-0,5%), según los datos divulgados ayer por el instituto oficial de estadísticas IBGE.
En cambio, tuvieron resultados positivos el sector de servicios (+0,2%), el consumo de los hogares (+0,3%) y las compras gubernamentales (+0,4%).
El dato causa preocupación en un país que aún arrastra los efectos de la recesión de 2015-2016, con tasas de crecimiento endebles en los dos años siguientes (+1,1%) y 13 millones de desocupados oficialmente registrados.
La economía brasileña está amenazada ahora por una recesión, definida como el registro de dos trimestres consecutivos de contracción en relación al período inmediatamente anterior, algo impensable hace pocos meses, cuando Bolsonaro crecía en las encuestas con un discurso liberal y reformista, lo que le permitió lograr el triunfo en los comicios de octubre y noviembre del año pasado.
En comparación con el primer trimestre de 2018, el PBI brasileño creció 0,5%, su peor resultado desde el primer trimestre de 2017. Y en el acumulado de 12 meses, el avance fue de apenas ,9%, confirmando una desaceleración que ya llevó al gobierno a reducir sus previsiones de expansión en 2019 de 2,5% a 1,6%.
En tanto, el mercado prevé un crecimiento inferior, de 1,2% para el año, una degradación que no parece en vías de frenarse.
El economista André Perfeito, de la consultora Necton, proyectaba un crecimiento de 0,9%, pero después de la divulgación de los datos ayer anticipó que esa estimación “será revisada a la baja en los próximos días”.
Los analistas enumeran diversos factores que impactan negativamente en la actividad este año, como la ruptura en enero del dique minero de Brumadinho (sudeste), que dejó 245 muertos y 25 desaparecidos, y provocó una caída de 6,3% de las actividades de extracción en el primer trimestre. También señalan una contracción de las exportaciones de 1,9% en el primer trimestre contra el último de 2018, en un contexto de guerra comercial entre China y Estados Unidos.
Más allá de eso, destacan como factor preponderante la frustración provocada por los retrasos en la aprobación de las reformas promercado, y en particular la del régimen de jubilaciones, prometidas por Bolsonaro, quien asumió el poder el 1 de enero.
En sus primeros cinco meses, el Gobierno -respaldado por un fuerte sector que busca ante todo el avance de una agenda ultraconservadora en temas sociales y de seguridad- se vio inmerso en polémicas con sus propios aliados, que retrasaron la tramitación de las reformas y erosionaron la confianza de los mercados en el exmilitar.
“Hubo un problema con lo novedoso del Gobierno y también un poco de inexperiencia en su contacto con el Congreso”, señaló Jason Vieira, de Infinity Assets.
Los analistas del mercado, de todos modos, siguen apostando por un cambio de dinámica en caso de que finalmente las reformas arranquen, y sobre todo la de jubilaciones, con la que el Gobierno pretende ahorrar un billón de reales (unos 250.000 millones de dólares al cambio actual) en los próximos diez años.
El ministerio de Hacienda reafirmó esa línea. “La ‘nueva jubilación’ representa el primer y crucial paso en la senda de la sustentabilidad de las finanzas públicas, reduciendo incertidumbres sobre el marco macroeconómico futuro, para que pueda haber nuevas inversiones”, indicó en un comunicado difundido ayer.
Pero el palacio del Planalto había prometido sacar adelante esa reforma en el primer semestre, algo que no será posible.
Por otra parte, el debilitamiento de la actividad puso más presión sobre el Banco Central (BCB) para que recorte las tasas, actualmente en 6,5%, a fin de incentivar la inversión y el consumo. Pero el propio presidente del BCB, Roberto Campos Neto, descartó esa posibilidad, recordando que la principal función de esa institución es mantener la inflación bajo control.
“Nos preocupa efectivamente el crecimiento económico y pensamos que la mejor forma de colaborar con ese fin es mantener la inflación dentro de las metas. No queremos caer en la tentación de tolerar una inflación más levada a cambio de crecimiento”, declaró.
Agencia AFP, Reuters y ANSA, y Ámbito Financiero
Los estudiantes mantienen la pulseada
Brasilia - Miles de estudiantes se movilizaron ayer en varias ciudades de Brasil (foto), en otra jornada de protestas contra el bloqueo de fondos para las universidades decidido Jair Bolsonaro.
Los jóvenes, que había realizado marchas masivas el 15 de mayo (que, según los organizadores, reunieron más de 1,5 millón de personas en unas 200 ciudades), volvieron a protagonizar otra protesta importante en un clima de creciente polarización social tras los actos del domingo pasado de los partidarios del mandatario de ultraderecha.
La ola de movilizaciones responde a los planes del ministro de Educación, Abraham Weintraub, de bloquear recursos, incluyendo el 30% del presupuesto no obligatorio de las universidades federales. El mismo no incluye el pago de salarios, pero sí solventa partidas importantes como el pago de la luz, el agua, la limpieza y el mantenimiento.
Pese a que Bolsonaro bajó ligeramente el tono del enfrentamiento con los estudiantes -pasando de calificarlos de “idiotas útiles” el día de las protestas a “inocentes útiles” durante una entrevista hace unos días-, el ministro de Educación volvió a culpar a los profesores de estar “coaccionando” a los alumnos para que acudan a las protestas, en un mensaje publicado en las redes sociales.
Muy polémico por sus críticas al trabajo de las universidades federales y enfrentado a los colectivos de estudiantes, Weintraub aseguró igualmente que su cartera está “haciendo un esfuerzo muy grande para que el ambiente escolar no sea perjudicado por una guerra ideológica que perjudica el aprendizaje de los alumnos”.
Agencia AFP, y ANSA
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