4 de septiembre 2015 - 00:00

Brillante orquesta china

El director Long Yu al frente de la Orquesta Sinfónica de Shanghai, con Maxim Vengerov como solista, ofrecieron  un brillante concierto para Nuova Harmonia en el Teatro Colón.
El director Long Yu al frente de la Orquesta Sinfónica de Shanghai, con Maxim Vengerov como solista, ofrecieron un brillante concierto para Nuova Harmonia en el Teatro Colón.
Orquesta Sinfónica de Shanghai. Director: Long Yu. Solista: Maxim Vengerov (violín). Obras de Qigang Chen, He Zhanhao /ChenGang y Dmitri Shostakovich (Nuova Harmonia, Teatro Colón, 2/9).

Nuova Harmonia dio una grata sorpresa a sus abonados con la visita de Maxim Vengerov, esta vez en compañía de una orquesta digna del nivel del solista: la Sinfónica de Shanghai. El organismo chino, uno de los más antiguos en actividad, fue fundado en 1879, y, según consta en su trayectoria, fue gravitante en su conexión con Occidente la guía del florentino Mario Paci entre 1919 y 1942. Hoy, guiada por el muy talentoso y experimentado Long Yu, la orquesta conserva un nivel superlativo, como quedó demostrado en su actuación del miércoles.

El repertorio cumplió en parte con uno de los objetivos principales de la orquesta, que es la difusión en otras latitudes de la música de ese país. El concierto se inició así con una obra muy interesante de Qigang Chen (discípulo de Messiaen): la obertura "Instantes de una Ópera de Pekín", que hace un inteligente empleo de la paleta orquestal tradicional.

A tres años de su última actuación en el Colón, Vengerov hizo su "rentrée" para abordar una de las obras más difundidas de la producción de autores chinos: el concierto "Los amantes mariposa", de He Zhanhao y Chen Gang (1958). El fenomenal violinista ruso brindó una interpretación apasionada de su línea y sorteó las particulares dificultades de este lenguaje. Con un bis para cortar el aliento, la tercera de las sonatas para violín solo opus 27 de Eugène Ysaÿe, Vengerov confirmó su maestría y sació el apetito estético de quienes habrían querido escucharlo en una obra del repertorio tradicional.

La segunda parte del programa estuvo dedicada a uno de los monumentos musicales del siglo XX: la Quinta Sinfonía de Shostakovich, que encontró en la versión de la Sinfónica de Shanghai toda su intensidad, el adecuado balance entre la flexibilidad del fraseo y la precisión rítmica de los momentos que la reclaman, una amplia gama de dinámicas y en líneas generales la perfección sonora de todas las secciones de la orquesta. Por supuesto nada de esto habría sido posible sin la guía clara y mesurada de Long Yu, quien, siempre cerca del espíritu de la música y lejos de la marcación metronómica, parece seguir la máxima atribuida a Herbert von Karajan: "El arte de la dirección consiste en saber cuándo abandonar la batuta para no molestar a la orquesta".

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