Brufau lideró a Repsol durante un turbulento período que incluyó la nacionalización de su unidad YPF impulsada por el Gobierno argentino en 2012. La compañía dijo previamente que solicitaría a sus accionistas reelegir a Brufau como presidente, esta vez en un cargo no ejecutivo, durante la junta de fines de abril. El empresario de 68 años se convertirá tras este posible último mandato en el presidente más longevo en la historia de la petrolera, aunque ya será considerado como consejero externo. Brufau traspasará los poderes tras conseguir otro de sus objetivos en la petrolera: reforzar el negocio de producción y exploración de la compañía con la compra de la canadiense Talisman por 13.000 millones de dólares. Imaz fue contratado por Brufau en 2008 y ascendido en 2014 al puesto de consejero delegado, quedando a cargo de la gestión diaria de la compañía, aunque su jefe mantenía el control sobre la estrategia y las finanzas. El ejecutivo vasco fue el piloto de la compra de Talisman y su experiencia política podría ser clave para una compañía donde las relaciones institucionales con gobiernos y accionistas son importantes. La adquisición de la canadiense, que dará a Repsol presencia en más de 30 países, abre una nueva fase en la historia del antiguo monopolio petrolero español, seguramente más enfocada en el negocio de hidrocarburos duros, después de períodos de zozobra política y luchas de poder en el seno del consejo de administración.
| Agencia Reuters |


Dejá tu comentario