13 de noviembre 2017 - 00:00

Busca Maduro evitar hoy un default total de la deuda venezolana

El Gobierno, que incumplió el pago de intereses de bonos de PDVSA y de una eléctrica, busca extender los plazos de vencimiento para fortalecerse en el 2018 electoral.

Caracas - El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, aseguró ayer que su país "nunca" se declarará en default, al ratificar su llamado a una reunión hoy en Caracas con tenedores de bonos para renegociar más de 90.000 millones de dólares de deuda externa.

"Han jugado a que Venezuela se declare en default. Nunca. El default nunca llegará a Venezuela. Venezuela siempre tendrá una estrategia clara y ahora nuestra estrategia es renegociar y refinanciar toda la deuda. Que estén claros todos los acreedores y agentes financieros", dijo Maduro en su programa de televisión semanal.

"Arranca la renegociación y el refinanciamiento de todos los compromisos", manifestó, sin mencionar ahora una "reestructuración", proceso en el cual los deudores imponen a los acreedores nuevos términos de la deuda, como asomó cuando anunció su plan el 2 de noviembre.

Según el mandatario venezolano, 414 acreedores nacionales, de Europa, Estados Unidos y otras partes del mundo -que suponen el 91% de los tenedores de deuda venezolana, afirmó- acudirán a la reunión de hoy en Caracas.

El monto a refinanciar por la deuda convertida en papeles de la República y de la petrolera estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) es de más de 90.000 millones de dólares, alrededor de la mitad del total de la deuda externa.

Maduro destacó negociaciones en marcha con sus aliados China y Rusia, a los que Venezuela adeuda 28.000 millones y 8.000 millones de dólares, respectivamente.

Desde 2014, aseguró, el país con las mayores reservas petroleras del mundo ha cancelado 73.350 millones de dólares de capital e intereses de deuda, "sin retardo ni de un segundo".

No hizo referencia, no obstante, a una cuota que venció el viernes pasado por 81 millones de dólares en intereses de un bono de PDVSA ni al incumplimiento en el pago de intereses de un título de su compañía eléctrica Corpoelec.

Maduro acusó además a las calificadoras de riesgo, que esta semana rebajaron la nota de la deuda venezolana, de formar parte de una "guerra financiera" impulsada por Estados Unidos. Washington impuso sanciones financieras que prohíben a sus ciudadanos y empresas negociar nueva deuda emitida por el Gobierno y PDVSA.

Para las agencia de riesgo crediticio, la situación de Venezuela es la de un default selectivo, ya que hay una cesación de pagos de una serie determinada de títulos públicos y no de toda la deuda. Es decir que, pese a tener diferentes acreedores, le debe a algunos en particular y no a todos.

El ministro de Economía y Finanzas, Simón Zerpa, dijo que "la reunión de la comisión presidencial para renegociar los términos de la deuda externa de la República y PDVSA con los tenedores de deuda, se celebrará en el Palacio Blanco (vecino a la casa de Gobierno)".

Maduro anunció a comienzos de mes que someterá la deuda convertida en títulos financieros a un refinanciamiento, al admitir dificultades para seguir pagando tanto el capital como los intereses que generan. Un decisión vista por los analistas con objetivos electorales.

Hasta ahora, el Gobierno había pagado puntualmente las obligaciones, pero la caída de los ingresos petroleros y las dificultades de la economía obligaron a buscan otros condiciones de pago, con plazos más largos, lo que daría oxígeno al mandatario durante 2018, cuando busque la reelección.

Con reservas por 9.700 millones de dólares, Venezuela tiene obligaciones por al menos 1.470 millones de dólares en lo que resta de 2017 y para el próximo año por unos 8.000 millones, en medio de una severa crisis económica.

Expertos señalaron que será difícil para el Gobierno lograr un refinanciamiento por la falta de políticas económicas creíbles, la negativa del Ejecutivo a difundir cifras del desempeño de la economía e incluso por colocar al frente de la comisión negociadora al vicepresidente Tareck El Aissami, sancionado por Estados Unidos.

El analista de la firma de asesores financieros Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, dijo que reestructurar la deuda externa no es un tema fácil como sugiere Maduro.

"Se requieren tres condiciones para llevarla a cabo: un equipo técnico-jurídico idóneo, una estrategia comunicacional definida y un plan de resolución que explique el problema del país, el cual no existe, porque los acreedores dirán: 'si no puedes pagar hoy, ¿qué se puede hacer para que logres hacerlo más adelante?'", aseveró.

Venezuela, en caso de impagos, enfrentaría también litigios internacionales y el posible embargo de activos de PDVSA en el exterior, como CITGO, filial en Estados Unidos, o de cuentas por cobrar.

Agencias AFP, DPA y Reuters

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